Aithor: ¡Vaya! ¡No esperaba verte así!-exclamó nervioso.
Dafne: No pasa nada.-contesté.-Gracias por abrirme la puerta.
Aithor: ¿Qué?-preguntó sorprendido.-Tú, Dafne, decir "gracias".
Dafne: Sí.-respondí entre risas.-Es que estar encerrada me cambia.
Aithor: Ya veo.-contestó mirándome de arriba a abajo.-Bueno, cambiate y te espero fuera.
Aithor salió de mi habitación y yo comencé a cambiarme.
Cuando estuve lista, le avisé para que entrara. Le dije las cosas en las que me tenía que ayudar para preparar la fiesta.
Aithor: ¿Y tus padres?
Dafne: ¡Que les den! ¡Esos están de viaje o vete tu a saber el qué!
Finalizamos la preparación de la fiesta-solo colocamos el decorado, la comida la pondríamos mañana-y le insistí en que me sacara de ahí.
Dafne: Por favor, llevame contigo.-dije haciendo pucheros.
Aithor: No, tu padre se va a enfadar.-respondió serio.
Dafne: Por favor.-repetí poniéndome de rodillas.
Aithor: ¡Dafne!
Dafne: No te pienses mal.-dije entre risas.-Pero por favor, sacame de aquí. Haré lo que sea.
Aithor rodeó sus ojos y tras varios segundos aceptó y salimos de ahí. Caminamos hasta llegar a su casa, pero no entramos por la puerta de entrada, si no por la ventana de su habitación.
Aithor: No hagas ruido.-murmuró.-Todos están durmiendo ya y yo supuestamente debería de estar también durmiendo.
Dafne: ¿Y dónde voy a dormir?
Aithor: Conmigo.
Dafne: Me niego a dormir contigo.
Aithor: O duermes conmigo o te vas a tu casa.
Dafne: Vale, vale. Solo era una broma.
Me acosté en su cama mientras él se ponían el pijama.
Dafne: Prestame un pijama.
Aithor cogió una camisa y unos pantalones cortos y me los lanzó.
Aithor: Eso te servirá.
Me puse lo que me había dado en el baño de su habitación.
Salí de dicho baño y estaba acostado ya en la cama.
Dafne: ¡En la cama ya! Que directo vas.
Aithor: No seas mal pensada. Solo quiero dormir que estoy cansado.
Dafne: Vale, vale.-asentí y me acosté a su lado.
A los minutos, me quede totalmente dormida.
-Narra Alba.
A la mañana siguiente me encontraba en la cama pero abrazada a Kevin. Él estaba mirándome dulcemente.
Alba: ¿Por qué me miras así? Me vas a desgastar.-pregunté riendo.
Kevin: ¿Por qué eres tan mala conmigo?-preguntó.-Con lo que yo te quiero-añadió basándome.
Alba: No soy mala solamente digo lo que se me pasa por la mente.
Kevin: ¿Y ahora que es lo que se te pasa por la cabeza?
Alba: Que te quiero menos que antes.
Kevin: ¿En serio?
Alba: Que no tonto.-dije dandole un ultimo beso corto y sentándome en la cama.-Vamos a desayunar ya anda.
Nos levantamos, bajamos a la cocina preparamos en desayuno y nos sentamos a comer.
Cuando estábamos terminando me llamó alguien.
*Llamada telefónica*
Dafne: ¿Alba dónde estas?
Alba: En casa de mi novio, ¿por qué?
Dafne: ¿Tienes novio? ¿Desde cuando?-comenzó a preguntar.
Alba: Sí tengo novio. Desde ayer
Dafne: ¿Quién es? ¿Ese tal Eduardo?
Alba: Es...alguien que conoces.-dije riendo.-Y por favor, no nombres a Eduardo.
Dafne: Vale, vale. Bueno que tu madre paso por mi casa preguntando por ti. Se le veía un poco furiosa.
Alba: Bueno tengo que colgar que me pillaste desayunando adiós.
*Final llamada telefónica.*
Kevin: ¿Quien era? ¿Y por qué no le dijiste que yo era tu novio?-preguntó intrigado.
Alba: Era Dafne y no se lo dije porque creo que es mejor darle la noticia hoy en la fiesta.
Él me sonrió tierno y tras varios segundos me susurró algo a mi oído.
Kevin: Te amo.
Kevin me amaba. Esto estaba yendo demasiado lejos. Yo no puedo dejar que se enamore de mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡Comenta, anda! ¿A qué esperas?