CAPITULO 49.
Samuel: No creo que solamente con un beso.-Contestó pícaro.
Me dejó caer en el sillón mientras se quitaba la camisa.
En ese momento bajaban Luis y Bárbara.
Luis: ¡Ups!
Bárbara: Creo que hemos interrumpido un momento de reconciliación.-Susurró
Luis: Ni tan reconciliante...-Murmuró entre risas.
Samuel: No, tranquilos no pasa nada.-Dijo poniéndose de nuevo la camisa.
Ellos se quedaron en las escaleras, no sabían si bajar o volver a subir.
Noelia: Mm...¡Bajen!-Exclamé.
Samuel: Eso, que no os vamos a comer.-Añadió entre risas.
Ellos bajaron y se sentaron con nosotros en el sofá. Estuvimos hablando un rato hasta que Bárbara propuso pedir unas pizzas para cenar. Todos aceptamos y llamamos a la pizzería. Mientras esperábamos continuamos hablando.
Luis: Bueno...¿Mañana a qué hora os vais?
Bárbara: A las 10 de la mañana tenemos que estar allí.-Respondió.
Noelia: Y el avión sale a las 10 y media.-añadió.
Samuel: O sea, que mañana a las 10 y media os vais hasta...
Noelia: Hasta...-Miré a Bárbara, ella era la que había hablado con papá.
Bárbara: Hasta viajar el 6 de septiembre a Venecia para ir a la Universidad. Después, vendremos aquí en vacaciones de Navidad, luego volveremos y regresaremos en junio del año que viene.-Contestó con un nudo en la garganta.
Luis la abrazó y le susurró algo al oído que hizo que a ella sonriera y se le iluminaran los ojos.
Samuel y yo nos miramos como queriendo preguntarnos que le había dicho Luis a Bárbara, pero ninguno de los dos sabíamos.
En ese momento tocan la puerta. Era la pizza.
Pasamos esa noche riendo y hablando como si nada importante ocurriera mañana.
A las 12 de la noche, Bárbara se durmió en el hombro de Luis. Él la cogió en peso y la llevó a su habitación. Cuando bajó, se despidió de nosotros y se fue. Samuel, a los minutos, también se fue.
Me quedé en el sofá viendo un rato la televisión.
-Han ocurrido tantas cosas...-Murmuré.-Menos mal que mañana comenzamos una nueva vida.
A los minutos, me quedé dormida.
**Narra Bárbara**
Desperté contenta. Me vestí y preparé enseguida. Bajé al salón y estaba mi hermana en el sofá. No la quería despertar e hice el desayuno para las dos.
A los minutos, ella despertó y subió a su habitación. Supongo que para preparar sus cosas.
Terminé el desayuno y la llamé para que bajará a comer.
En treinta minutos ya estábamos listas y en el coche de camino al aeropuerto.
Mientras esperábamos en el aeropuerto por nuestro avión, un mensaje de Luis me llegó. Decía: "Buenos días, mi princesa. Espero que el viaje te vaya todo bien, y que disfrutes en Londres. No te olvides de mí. Te amo."
Una lágrima corrió por mi mejilla, no me creo que no vaya a volver a ver a Luis hasta dentro de casi, 1 año.
**Narra Noelia**
Vi como una lágrima corría por la mejilla de mi hermana. Le iba a preguntar que qué le pasaba, pero creo que lo mejor era dejarla tranquila. En ese momento, suena mi móvil. Lo miro y veo un mensaje de Samuel: "He visto como Luis le escribía un mensaje a Barbi y yo he decidido hacer lo mismo. Pues decirte, mi princesa, que te quiero muchísimo. Que lo siento por todo y que espero que allá donde vayas, siempre te acuerdes de mí."
Mi hermana en ese momento me miró y las dos empezamos a llorar. Pequeñas lágrimas recorrían nuestras mejillas. Las dos nos abrazamos, justo en el momento que llamaban por megafonía el nombre de nuestro vuelo.
Noelia: Bueno, allá vamos.
En ese momento me volvió a llegar otro mensaje. Lo miro y era de Samuel: "Date la vuelta."
Lo hice y estaba el con un ramo de flores y una caja de bombones. Yo no le hice caso a todos sus regalos y fuí inmediatamente a besarle. Fue el beso más largo de mi vida, no quería separarme de el.
Cuando miré hacia el otro lado estaba Barbara abrazada a Luis.
Samuel: Tengo una idea.
Todos: ¿Cuál?
Hemos dejado de escribir las novelas. Ni la primera ni la segunda seran continuadas por problemas personales y porque no han resultado tener tanto éxito como esperabamos nosotras. Si quereis saber más o contactar con nosotras, agreguen al tuenti: Beautiful Garden. Saludos y que pasen un buen día.
jueves, 18 de abril de 2013
CAPÍTULO 48.
CAPITULO 48.
Noelia y yo caminamos hacia nuestro piso. Allí estaba Luis y Samuel, sentados en el sofá.
Luis: ¡Hola!
Bárbara: ¡Hola, chicos!
Samuel: Hola.-Dijo con indiferencia.
Luis nos hizo señas y nos sentamos con ellos en el sofá. Empezamos a hablar.
Samuel: Barbi, una pregunta.
Bárbara: Dime.-Contesté ansiosa.
Samuel: Cuando te fuiste de mi casa aquel día por la mañana, y no te encontraba, ¿a dónde habías ido?
Bárbara: Fui a hablar con mi padre, te deje el recado con tu sirvienta Laura.
Samuel: Ella no me dio nada.-Hizo una pausa tras quedarse pensando.-¿Y, después, cómo viniste hacía donde estaba yo? ¿Cómo supiste que estaba en aquel callejón?
Bárbara: Eso es porque la casa de mi padre estaba por ahí cerca y, entonces, cuando volvía a tu casa me encontré con tu llamativo coche amarillo y supe que estabas ahí.
Samuel: Ah, ahora lo entiendo.
Yo me reí.
Luis estaba mirandome y Noelia evitando el contacto visual con Samuel y observándome, también, a mí.
Bárbara: ¡Luis!-Exclamé tras ocurrirseme una idea para dejar a Noelia y Samuel solos.-Ven a la habitación conmigo para que me ayudes a recoger y hacer la maleta para mañana.
Luis se levantó dispuesto y yo detrás. Llegamos a mi habitación y empezamos a recoger.
**Narra Noelia**
Luis y Bárbara se levantaron y se fueron a su habitacion con la excusa de preparar las maletas para mañana. Pero yo sabia que solamente era para dejarnos solos.
Me levanté del sillon y me dirigí a la cocina, cuando Samuel me cogió del brazo.
Noelia: -¡¿Qué haces, eres tonto o qué te pasa?!-exclamé gritando eufórica.
Samuel: ¡No! ¡Simplemente queria disculparme joder!-exclamó gritando.
Noelia: ¡Ni joder, ni mierdas! ¿Tanto te gusta Barbi? ¡Pues vete con ella estoy harta de ser simple el segundo plato! ¡Estoy harta de tus tonterías, imbécil! ¿Te piensas que sería capaz de liarme con tu mejor amigo? ¡Dejame en paz, conmigo ya la cagaste!-Grité enfadada.
Samuel: ¡Me cago en todo! Eso fue lo que me distes a enterder aquella mañana. Fuí un imbecil al creer que tú podrías ser capaz de eso, pero es que ya me pasó una vez con Anahí.
Noelia: ¿Pero no te das cuenta de que yo no soy como Anahi?
Samuel: Lo sé, me he dado cuenta.-Contestó cabiz bajo.-Te quiero de verdad y no quiero perderte por un malentendido.-Dijo cogiendome de la cintura y pegándome a el.
Noelia: Si realmente me quisieras no hubieras pensado eso de mi.-Repliqué mientras el me daba besos en el cuello.
Samuel: Lo sé. Sé que fuí un imbecil por todo lo que hice, pero te pido perdón.
Me cogió en peso y junto sus labios a los míos. No pude resistirme a sus labios carnosos y le respondí a aquel cálido y largo beso.
Noelia: -¿Qué te piensas que con un beso lo vas a solucionar todo?-pregunté sonrojada.
Noelia y yo caminamos hacia nuestro piso. Allí estaba Luis y Samuel, sentados en el sofá.
Luis: ¡Hola!
Bárbara: ¡Hola, chicos!
Samuel: Hola.-Dijo con indiferencia.
Luis nos hizo señas y nos sentamos con ellos en el sofá. Empezamos a hablar.
Samuel: Barbi, una pregunta.
Bárbara: Dime.-Contesté ansiosa.
Samuel: Cuando te fuiste de mi casa aquel día por la mañana, y no te encontraba, ¿a dónde habías ido?
Bárbara: Fui a hablar con mi padre, te deje el recado con tu sirvienta Laura.
Samuel: Ella no me dio nada.-Hizo una pausa tras quedarse pensando.-¿Y, después, cómo viniste hacía donde estaba yo? ¿Cómo supiste que estaba en aquel callejón?
Bárbara: Eso es porque la casa de mi padre estaba por ahí cerca y, entonces, cuando volvía a tu casa me encontré con tu llamativo coche amarillo y supe que estabas ahí.
Samuel: Ah, ahora lo entiendo.
Yo me reí.
Luis estaba mirandome y Noelia evitando el contacto visual con Samuel y observándome, también, a mí.
Bárbara: ¡Luis!-Exclamé tras ocurrirseme una idea para dejar a Noelia y Samuel solos.-Ven a la habitación conmigo para que me ayudes a recoger y hacer la maleta para mañana.
Luis se levantó dispuesto y yo detrás. Llegamos a mi habitación y empezamos a recoger.
**Narra Noelia**
Luis y Bárbara se levantaron y se fueron a su habitacion con la excusa de preparar las maletas para mañana. Pero yo sabia que solamente era para dejarnos solos.
Me levanté del sillon y me dirigí a la cocina, cuando Samuel me cogió del brazo.
Noelia: -¡¿Qué haces, eres tonto o qué te pasa?!-exclamé gritando eufórica.
Samuel: ¡No! ¡Simplemente queria disculparme joder!-exclamó gritando.
Noelia: ¡Ni joder, ni mierdas! ¿Tanto te gusta Barbi? ¡Pues vete con ella estoy harta de ser simple el segundo plato! ¡Estoy harta de tus tonterías, imbécil! ¿Te piensas que sería capaz de liarme con tu mejor amigo? ¡Dejame en paz, conmigo ya la cagaste!-Grité enfadada.
Samuel: ¡Me cago en todo! Eso fue lo que me distes a enterder aquella mañana. Fuí un imbecil al creer que tú podrías ser capaz de eso, pero es que ya me pasó una vez con Anahí.
Noelia: ¿Pero no te das cuenta de que yo no soy como Anahi?
Samuel: Lo sé, me he dado cuenta.-Contestó cabiz bajo.-Te quiero de verdad y no quiero perderte por un malentendido.-Dijo cogiendome de la cintura y pegándome a el.
Noelia: Si realmente me quisieras no hubieras pensado eso de mi.-Repliqué mientras el me daba besos en el cuello.
Samuel: Lo sé. Sé que fuí un imbecil por todo lo que hice, pero te pido perdón.
Me cogió en peso y junto sus labios a los míos. No pude resistirme a sus labios carnosos y le respondí a aquel cálido y largo beso.
Noelia: -¿Qué te piensas que con un beso lo vas a solucionar todo?-pregunté sonrojada.
CAPÍTULO 47.
CAPITULO 47.
Xxx: ¿Nos conocemos?-Preguntó con una voz un tanto pícara.
Noelia: Creo que no.-Respondió riéndose.
Xxx: Pues entonces me presento. Soy Alex.
Bárbara: Encantada Alex. Yo soy Bárbara, pero me puedes llamarme Barbi.
Noelia: Yo soy su hermana, Noelia.
Alex: ¿Y tú, cómo te llamas?-Preguntó mirando un tanto pícaro Jenifer.
Jenifer: Yo Jenifer, encantada-contestó nerviosa.
Xxx: ¡Alex!
Alex: Me tengo que ir, hasta la proxima.-Hizo una pausa.-¡Ah! Jenifer, toma mi número.-Dijo cogiendole el brazo y escribiendole unos números.-Bueno encantado, adiós a todas.
El chico se fue y mi hermana y yo nos quedamos locas al ver la rapidez de Jenifer de conseguir nuevo ligue.
**Narra Samuel** Estaba en mi casa aburrido viendo la televisión cuando Luis me llama.
//LLAMADA TELEFÓNICA//
Samuel: ¿Qué quieres?
Luis: Tengo un mensaje para ti.
Samuel: ¿Cuál es?
Luis: Dice Noelia que cuando quieras dejar tu orgullo y volver con ella, te estara esperando.
Samuel: ¿Te estas riendo de mi?
Luis: No, es en serio, ella te quiere. No sabes todo lo que sufrió por ti cuando supo lo que supuestamente teníais Barbi y tú.
Samuel: Ella me mintió y encima contigo.
Luis: No les mentimos. Fuimos a comprar bocadillos y tardamos tanto porque había un atasco ¡Aver si te queda claro ya!
Samuel: ¿Seguro?
Luis: Estoy segurisimo,nunca le haría nada igual a un amigo.
Samuel: Bueno...pero ahora no podría hacer nada para recuperarla seguro que me odia.
Luis: No creas...-Hizo una pausa.-Mira, ella se ha ido de picnik y no sé en donde está ¿la llamo?
Samuel: No, no quiero molestarla ya la vere la próxima semana.
Luis: ¿Cómo? ¿No te has enterado? Se van, ella y Barbi, mañana a Londres para que no les pueda hacer nada más Saúl.
Samuel: ¿En serio?, tengo que ir a buscarla ya.
//FINAL LLAMADA TELEFÓNICA//
Colgué el teléfono y rápidamente salí de mi casa. Cogí mi coche, que ya me lo habían devuelto, y fui a buscarla. No sabia a donde tenía que ir, solo sabía que tenia que encontrarla. Me revolvía el estomago pensar todo el dolor que le habia causado, yo la queria y aun la quiero, pero mi estupido ego..¿Y si no la veo mas nunca y no puedo decirle que realmente lo siento? Esa pregunta recorria mi cabeza a cada instante y a cada segundo.
**Narra Jennifer**
Aquel sitio estaba muy bien, pero me di cuenta de que si nos queríamos quedar a dormir, me daba miedo.
Jenifer: Chicas, ¿y si dejamos esta idea y nos vamos a dar una vuelta a otro sitio?
Noelia y Barbara apoyaron mi idea y nos fuimos de allí.
Entramos en el coche y fuimos a la plaza a comernos un helado y a pasar el rato.
Cuando ya estábamos allí vimos pasar a Aday. Me dí media vuelta, no quería ni si quiera hablar con él, puesto que estaba enfadada.
Aday: ¡Jenifer!-Exclamo cogiendome del brazo.-Lo si..sien...-Decía, pero en ese momento llegaban Noelia y Bárbara que habían ido a buscar algo al coche-¿Te llevas con estas? ¿No te das cuenta que metieron a mi hermana en la cárcel?-Preguntó sorprendido y muy enfadado.
Jennifer: ¿Y tú no te das cuenta que ella le hizo mucho daño a mis amigas?-Pregunté haciendo enfasis en "mis".
Aday: ¡Ah!-Exclamó con cara de asco.-Estoy harto de ti y de tus amigas. Me sentía mal por haber cortado contigo pero ahora me doy cuenta de que eres una zorra igual que tus amiguitas. Quedate con ellas si es lo que tanto quieres.-Dijo muy enfadado sacudiendome por el brazo.
Jenifer: Pues es lo que haré.-Repliqué con un nudo en la garganta.
Aday me sacudió por el brazo y me tiró al suelo. Bárbara y Noelia se habían quedado a un lado de la discusión, no dijeron nada.
Yo me fui a mi coche y me dirigí a mi casa. No quería saber nada de nadie.
**Narra Bárbara**
Jenifer se fue y nos dejo tiradas en la plaza.
Xxx: ¿Nos conocemos?-Preguntó con una voz un tanto pícara.
Noelia: Creo que no.-Respondió riéndose.
Xxx: Pues entonces me presento. Soy Alex.
Bárbara: Encantada Alex. Yo soy Bárbara, pero me puedes llamarme Barbi.
Noelia: Yo soy su hermana, Noelia.
Alex: ¿Y tú, cómo te llamas?-Preguntó mirando un tanto pícaro Jenifer.
Jenifer: Yo Jenifer, encantada-contestó nerviosa.
Xxx: ¡Alex!
Alex: Me tengo que ir, hasta la proxima.-Hizo una pausa.-¡Ah! Jenifer, toma mi número.-Dijo cogiendole el brazo y escribiendole unos números.-Bueno encantado, adiós a todas.
El chico se fue y mi hermana y yo nos quedamos locas al ver la rapidez de Jenifer de conseguir nuevo ligue.
**Narra Samuel** Estaba en mi casa aburrido viendo la televisión cuando Luis me llama.
//LLAMADA TELEFÓNICA//
Samuel: ¿Qué quieres?
Luis: Tengo un mensaje para ti.
Samuel: ¿Cuál es?
Luis: Dice Noelia que cuando quieras dejar tu orgullo y volver con ella, te estara esperando.
Samuel: ¿Te estas riendo de mi?
Luis: No, es en serio, ella te quiere. No sabes todo lo que sufrió por ti cuando supo lo que supuestamente teníais Barbi y tú.
Samuel: Ella me mintió y encima contigo.
Luis: No les mentimos. Fuimos a comprar bocadillos y tardamos tanto porque había un atasco ¡Aver si te queda claro ya!
Samuel: ¿Seguro?
Luis: Estoy segurisimo,nunca le haría nada igual a un amigo.
Samuel: Bueno...pero ahora no podría hacer nada para recuperarla seguro que me odia.
Luis: No creas...-Hizo una pausa.-Mira, ella se ha ido de picnik y no sé en donde está ¿la llamo?
Samuel: No, no quiero molestarla ya la vere la próxima semana.
Luis: ¿Cómo? ¿No te has enterado? Se van, ella y Barbi, mañana a Londres para que no les pueda hacer nada más Saúl.
Samuel: ¿En serio?, tengo que ir a buscarla ya.
//FINAL LLAMADA TELEFÓNICA//
Colgué el teléfono y rápidamente salí de mi casa. Cogí mi coche, que ya me lo habían devuelto, y fui a buscarla. No sabia a donde tenía que ir, solo sabía que tenia que encontrarla. Me revolvía el estomago pensar todo el dolor que le habia causado, yo la queria y aun la quiero, pero mi estupido ego..¿Y si no la veo mas nunca y no puedo decirle que realmente lo siento? Esa pregunta recorria mi cabeza a cada instante y a cada segundo.
**Narra Jennifer**
Aquel sitio estaba muy bien, pero me di cuenta de que si nos queríamos quedar a dormir, me daba miedo.
Jenifer: Chicas, ¿y si dejamos esta idea y nos vamos a dar una vuelta a otro sitio?
Noelia y Barbara apoyaron mi idea y nos fuimos de allí.
Entramos en el coche y fuimos a la plaza a comernos un helado y a pasar el rato.
Cuando ya estábamos allí vimos pasar a Aday. Me dí media vuelta, no quería ni si quiera hablar con él, puesto que estaba enfadada.
Aday: ¡Jenifer!-Exclamo cogiendome del brazo.-Lo si..sien...-Decía, pero en ese momento llegaban Noelia y Bárbara que habían ido a buscar algo al coche-¿Te llevas con estas? ¿No te das cuenta que metieron a mi hermana en la cárcel?-Preguntó sorprendido y muy enfadado.
Jennifer: ¿Y tú no te das cuenta que ella le hizo mucho daño a mis amigas?-Pregunté haciendo enfasis en "mis".
Aday: ¡Ah!-Exclamó con cara de asco.-Estoy harto de ti y de tus amigas. Me sentía mal por haber cortado contigo pero ahora me doy cuenta de que eres una zorra igual que tus amiguitas. Quedate con ellas si es lo que tanto quieres.-Dijo muy enfadado sacudiendome por el brazo.
Jenifer: Pues es lo que haré.-Repliqué con un nudo en la garganta.
Aday me sacudió por el brazo y me tiró al suelo. Bárbara y Noelia se habían quedado a un lado de la discusión, no dijeron nada.
Yo me fui a mi coche y me dirigí a mi casa. No quería saber nada de nadie.
**Narra Bárbara**
Jenifer se fue y nos dejo tiradas en la plaza.
miércoles, 17 de abril de 2013
CAPÍTULO 46.
CAPITULO 46.
¿Qué? ¿Londres? ¿Para qué se iban a Londres? ¿Bárbara ya se lleva con el padre? ¿Qué está pasando aquí? Necesito respuesta.
Bajé al salón y Noelia seguía viendo televisión, le enseñe el mensaje y no se sorprendió.
Noelia: Ya, mi padre me avisó está tarde. Dentro de 2 días volamos a Londres.
Luis: Pero, ¿por qué?-Pregunté sorprendido.
Noelia: Por lo de Saúl, mi padre intenta protegernos y eso.
Luis: ¿Y tu madre?
Noelia: Ella pasa de nosotros. No tiene ni idea de nada del viaje. Solo lo sabe mi padre.
Luis: Ah...-Dije desanimado.-¿Y quién más lo sabe?
Noelia: Solo nosotras y tú. Mañana avisamos a los demás.-Contestó mientras apagaba la tele.-Bueno, yo me voy a dormir ya.
Luis: ¿Te pasa algo?
Noelia: No, no. Simplemente estoy cansada de todo esto.-Contestó y se fue.
Yo subí a la habitación y me acosté al lado de Bárbara.
Al día siguiente desperté y no vi a Bárbara. No me asusté, ya Saúl no estaba y Anahí tampoco. Bajé al salón y las vi en la cocina preparando comida y metiendola en una mochila.
Luis: ¡Buenos días!-Exclamé.
Bárbara y Noelia: ¡Buenos días, Luis!
Luis: ¿Qué hacéis?-Pregunté extrañado.
Noelia: ¡Nos vamos de picnic con Jenifer! Bárbara: Es que como a la pobre la dejo Aday, y nosotras nos vamos mañana, decidimos pasar hoy, todo el día, con ella.
Luis: Ah vale, vale. Pues pasadlo bien.
Noelia: Gracias. Oye, por cierto, ¿me puedes hacer un favor?
Luis: Sí, sí.
Noelia: Habla con Samuel y dile que mañana nos vamos, que si quiere seguir enfadado conmigo por robarle el coche, que por cierto, esta aparcado abajo, o si quiere dejar su orgullo y llevarse bien conmigo ya que este sera nuestro último día.
Luis: Confía en mí, hablaré con él.
Noelia: Gracias.-Dijo alegremente.-¡Bueno Barbi! ¡Vámonos ya!
Las dos terminaron de meter unas cosas en una mochila y se fueron.
Me senté en el sofá y llamé a Samuel.
**Narra Bárbara**
Salimos del piso y caminamos hacia la casa de Jenifer.
Jenifer: ¡Hola chicas!-Exclamó contenta.
Noelia: ¡Hola! ¿Estás mejor?
Jenifer: Sí, sí. Pero prefiero dejar el tema a parte. ¡Hoy es vuestro último día, aquí, en Barcelona! ¡Vayamos a disfrutar!
Bárbara: Eso, eso ¡Vayamos al parque!
Jenifer entró, cogió su mochila y salió.
Jenifer: Ya estoy vámonos.
Subimos al coche de Jennifer y nos fuimos de picnik. No sabíamos a que lugar ir asi que decidimos dejarnos llevar hasta que vimos una especia de bosque, con sus caminos bien hechos y sus merenderos.
Jennifer aparco en un lado y nos bajamos. Era un sitio muy bonito y muy limpio.
Xxx: ¡Hola chicas, buenos días!
Todas: Hola.-Dijimos extrañadas ya que no conociamos de nada a aquel chico.
¿Qué? ¿Londres? ¿Para qué se iban a Londres? ¿Bárbara ya se lleva con el padre? ¿Qué está pasando aquí? Necesito respuesta.
Bajé al salón y Noelia seguía viendo televisión, le enseñe el mensaje y no se sorprendió.
Noelia: Ya, mi padre me avisó está tarde. Dentro de 2 días volamos a Londres.
Luis: Pero, ¿por qué?-Pregunté sorprendido.
Noelia: Por lo de Saúl, mi padre intenta protegernos y eso.
Luis: ¿Y tu madre?
Noelia: Ella pasa de nosotros. No tiene ni idea de nada del viaje. Solo lo sabe mi padre.
Luis: Ah...-Dije desanimado.-¿Y quién más lo sabe?
Noelia: Solo nosotras y tú. Mañana avisamos a los demás.-Contestó mientras apagaba la tele.-Bueno, yo me voy a dormir ya.
Luis: ¿Te pasa algo?
Noelia: No, no. Simplemente estoy cansada de todo esto.-Contestó y se fue.
Yo subí a la habitación y me acosté al lado de Bárbara.
Al día siguiente desperté y no vi a Bárbara. No me asusté, ya Saúl no estaba y Anahí tampoco. Bajé al salón y las vi en la cocina preparando comida y metiendola en una mochila.
Luis: ¡Buenos días!-Exclamé.
Bárbara y Noelia: ¡Buenos días, Luis!
Luis: ¿Qué hacéis?-Pregunté extrañado.
Noelia: ¡Nos vamos de picnic con Jenifer! Bárbara: Es que como a la pobre la dejo Aday, y nosotras nos vamos mañana, decidimos pasar hoy, todo el día, con ella.
Luis: Ah vale, vale. Pues pasadlo bien.
Noelia: Gracias. Oye, por cierto, ¿me puedes hacer un favor?
Luis: Sí, sí.
Noelia: Habla con Samuel y dile que mañana nos vamos, que si quiere seguir enfadado conmigo por robarle el coche, que por cierto, esta aparcado abajo, o si quiere dejar su orgullo y llevarse bien conmigo ya que este sera nuestro último día.
Luis: Confía en mí, hablaré con él.
Noelia: Gracias.-Dijo alegremente.-¡Bueno Barbi! ¡Vámonos ya!
Las dos terminaron de meter unas cosas en una mochila y se fueron.
Me senté en el sofá y llamé a Samuel.
**Narra Bárbara**
Salimos del piso y caminamos hacia la casa de Jenifer.
Jenifer: ¡Hola chicas!-Exclamó contenta.
Noelia: ¡Hola! ¿Estás mejor?
Jenifer: Sí, sí. Pero prefiero dejar el tema a parte. ¡Hoy es vuestro último día, aquí, en Barcelona! ¡Vayamos a disfrutar!
Bárbara: Eso, eso ¡Vayamos al parque!
Jenifer entró, cogió su mochila y salió.
Jenifer: Ya estoy vámonos.
Subimos al coche de Jennifer y nos fuimos de picnik. No sabíamos a que lugar ir asi que decidimos dejarnos llevar hasta que vimos una especia de bosque, con sus caminos bien hechos y sus merenderos.
Jennifer aparco en un lado y nos bajamos. Era un sitio muy bonito y muy limpio.
Xxx: ¡Hola chicas, buenos días!
Todas: Hola.-Dijimos extrañadas ya que no conociamos de nada a aquel chico.
CAPÍTULO 45.
CAPITULO 45.
Saúl entró rápidamente a la habitación en la que yo estaba.
Saúl: ¡Tú has llamado a la policía!-Exclamó muy enfadado.
Luis: Sí.-Afirme muy serio colocándome enfrente de él.
Saúl volvió a salir de la habitación y, a los segundos, trajo consigo a Anahí por un brazo y a Bárbara por el otro.
Cerró la puerta con llave y se dio media vuelta para mirarnos. Yo estaba abrazando a Bárbara y Anahí estaba sentada en una silla.
De repente, se oye un ruido que parecía ser como si alguien abriera, de un golpe, la puerta de la casa.
Saúl se iba poniendo cada vez más nervioso, y yo cada vez más contento.
Saúl: ¡No sonrías!-Exigió enfadado.
Yo deje de sonreír, ya lo iban a atrapar y no quería provocar otra pelea.
En ese momento, tocan la puerta de la habitación.
Xxx: ¡Policía! ¡Abra la puerta!
Saúl no sabía qué hacer ya, y Anahí lo miraba nervioso.
De repente, tumban la puerta de la habitación y varios policías entran. Unos esposan a Saúl, otros a Anahí, y mi padre acompañado por un compañero viene hacia nosotros dos.
Padre de Luis: ¡Hijo!-Me abrazó.-¡Mira esa ropa! ¿Es la nueva moda?-Preguntó entre risas.
Luis: No papá, es una larga historia.-Dije con una sonrisa.
Pasaron varios minutos y ya a Saúl y a Anahí se los llevaron; y a mí me dieron ropa para que me cambiaran y, mi padre, me dio dinero para pedir un taxi para que nos llevara a casa a mi y a Bárbara. Yo se lo agradecí mucho.
Salimos de la casa y pedimos un taxi. Le di la dirección de la casa de Bárbara y, cuando la iba a dejar allí, me pidió que me quedara con ella. Yo le hice caso y fui con ella, le pagué al taxista y subí a su casa.
Entramos y estaba Noelia sentada en el sofá, con el pijama, viendo televisión.
Noelia: Buenas noches, ¡me alegro que estés bien, Barbi!
Bárbara: Gracias.-Dijo y se sentó a su lado.-Yo, quería pedirte perdón por todo.-Explicó con la voz entrecortada.
Noelia: Te perdono, pero perdoname tú a mí también.
Bárbara: ¿Por qué? Tú no hiciste nada.
**Narra Bárbara**
Luis: Esto...me voy a duchar.-Añadió muy nervioso.
Noelia: Tú perdoname, ¿vale?
Bárbara: Pero, ¿por qué? ¿Besaste a Luis? ¿Le tocaste?
Noelia: Más o menos...
Bárbara: No pasa nada, yo hice lo mismo.
Noelia: ¿No te enfadas?
Bárbara: No. Bueno me voy a duchar yo también que mañana tengo que quedar con Jenifer. Adiós.-Repliqué mientras subía las escaleras.
Entre a mi habitación y busqué mis cosas para irme a duchar. También recogí un poco y me senté en la cama esperando a que saliera Luis.
Al cabo de 10minutos él salió de la ducha y vino a mi habitación con una toalla enrollada por la cintura. Yo me levanté de la cama y fui a ducharme.
Terminé y caí rendida en la cama, solo quería dormir y dormir.
**Narra Luis**
Bárbara llegó, parece ser, cansada de la ducha y cayó enseguida en un profundo sueño.
Mientras yo la miraba porque no conseguía dormir, le sonó el móvil. Era un mensaje de su padre.
Abrí el mensaje y lo leí: "Hija, ya os tengo el pasaje para que en pasado mañana vayáis a Londres."
Saúl entró rápidamente a la habitación en la que yo estaba.
Saúl: ¡Tú has llamado a la policía!-Exclamó muy enfadado.
Luis: Sí.-Afirme muy serio colocándome enfrente de él.
Saúl volvió a salir de la habitación y, a los segundos, trajo consigo a Anahí por un brazo y a Bárbara por el otro.
Cerró la puerta con llave y se dio media vuelta para mirarnos. Yo estaba abrazando a Bárbara y Anahí estaba sentada en una silla.
De repente, se oye un ruido que parecía ser como si alguien abriera, de un golpe, la puerta de la casa.
Saúl se iba poniendo cada vez más nervioso, y yo cada vez más contento.
Saúl: ¡No sonrías!-Exigió enfadado.
Yo deje de sonreír, ya lo iban a atrapar y no quería provocar otra pelea.
En ese momento, tocan la puerta de la habitación.
Xxx: ¡Policía! ¡Abra la puerta!
Saúl no sabía qué hacer ya, y Anahí lo miraba nervioso.
De repente, tumban la puerta de la habitación y varios policías entran. Unos esposan a Saúl, otros a Anahí, y mi padre acompañado por un compañero viene hacia nosotros dos.
Padre de Luis: ¡Hijo!-Me abrazó.-¡Mira esa ropa! ¿Es la nueva moda?-Preguntó entre risas.
Luis: No papá, es una larga historia.-Dije con una sonrisa.
Pasaron varios minutos y ya a Saúl y a Anahí se los llevaron; y a mí me dieron ropa para que me cambiaran y, mi padre, me dio dinero para pedir un taxi para que nos llevara a casa a mi y a Bárbara. Yo se lo agradecí mucho.
Salimos de la casa y pedimos un taxi. Le di la dirección de la casa de Bárbara y, cuando la iba a dejar allí, me pidió que me quedara con ella. Yo le hice caso y fui con ella, le pagué al taxista y subí a su casa.
Entramos y estaba Noelia sentada en el sofá, con el pijama, viendo televisión.
Noelia: Buenas noches, ¡me alegro que estés bien, Barbi!
Bárbara: Gracias.-Dijo y se sentó a su lado.-Yo, quería pedirte perdón por todo.-Explicó con la voz entrecortada.
Noelia: Te perdono, pero perdoname tú a mí también.
Bárbara: ¿Por qué? Tú no hiciste nada.
**Narra Bárbara**
Luis: Esto...me voy a duchar.-Añadió muy nervioso.
Noelia: Tú perdoname, ¿vale?
Bárbara: Pero, ¿por qué? ¿Besaste a Luis? ¿Le tocaste?
Noelia: Más o menos...
Bárbara: No pasa nada, yo hice lo mismo.
Noelia: ¿No te enfadas?
Bárbara: No. Bueno me voy a duchar yo también que mañana tengo que quedar con Jenifer. Adiós.-Repliqué mientras subía las escaleras.
Entre a mi habitación y busqué mis cosas para irme a duchar. También recogí un poco y me senté en la cama esperando a que saliera Luis.
Al cabo de 10minutos él salió de la ducha y vino a mi habitación con una toalla enrollada por la cintura. Yo me levanté de la cama y fui a ducharme.
Terminé y caí rendida en la cama, solo quería dormir y dormir.
**Narra Luis**
Bárbara llegó, parece ser, cansada de la ducha y cayó enseguida en un profundo sueño.
Mientras yo la miraba porque no conseguía dormir, le sonó el móvil. Era un mensaje de su padre.
Abrí el mensaje y lo leí: "Hija, ya os tengo el pasaje para que en pasado mañana vayáis a Londres."
lunes, 15 de abril de 2013
CAPÍTULO 44.
CAPITULO 44.
**Narra Luis**
Me tiré encima de Saúl, molestó por su comentario, y no me di cuenta de que ahora estaba encerrado en su casa.
Me levanté del suelo y sentí como chorreaba sangre de mi nariz.
Luis: ¡Eres un imbécil!
Saúl: Tú más que has entrado dejando a Noelia afuera sola, sabiendo que no vas a volver a salir de aquí.
Luis: ¡Que exagerado! ¡Voy a salir de aquí ahora mismo!-Exclamé enfadado, y a la vez asustado.
Me dirigí hacia la puerta pero de la nada apareció Anahí.
Anahí: Nah...Tú te quedas.-Dijo acariciandome la mejilla.
Me agarró de la camisa y me junto hacia ella. Quedó su cara a pocos centímetros de la mía y, cuando iba a besarme, gire la cabeza.
Anahí: No te hagas el duro conmigo.
Luis: No me hago el duro, simplemente no me gusta estar contigo.-Dije muy serio.-Ahora enseñame donde esta Barbi.
Saúl: Está arriba.-Añadió apareciendo detrás de mí.
Luis: Pues voy a arriba.
Subí y busqué a Bárbara. Ella estaba en el cuarto de Saúl, acostada en la cama bocaarriba. También estaba amarrada de pies y manos y tenía una mordaza en la boca.
Rápidamente fui hacia ella y le quité la mordaza de la boca. Ella estaba muy contenta de verme y sus ojos brillaban como nunca antes. Después de quitarle la mordaza, la besé apasionadamente.
Me subí encima de ella y empecé a besarle el cuello.
Bárbara: Luis,-Dijo asustada.-estamos en la cama de Saúl...
Luis: Es verdad lo siento, me deje llevar.-Me levanté y le termine de quitar las cuerdas que la amarraban de pies y manos.
Bárbara: Gracias.-Dijo muy feliz.
Me abrazó y yo la abracé. Estuvimos así unos minutos, hasta que llego Saúl.
Saúl: Ya basta de abrazos.
Anahí: Eso, eso.
Saúl: Luis, separate de mi chica.
Luis: No es tu chica, porque es mi chica.
Anahí: ¡Ay mi amor! Yo soy tu chica.-Dijo resaltando la palabra "yo".
Luis: No, mi chica es Barbi.-Dije muy serio.
Saúl: Sí, sí.-Afirmó sarcásticamente.
Se acercó a nosotros y tomó a Bárbara por la fuerza. Ella intentaba soltarse, pero no lo conseguía. Entonces, le aparté el brazo a Saúl, y él respondió dandome un puñetazo que me tumbó al suelo.
Aprovechó y se llevó a Bárbara. Intente detenerle pero cerraron la puerta en mis narices.
Pasaron dos minutos, y se me ocurrió una idea. Cogí el teléfono y le envié un mensaje a mi padre, puesto que él era policía. Me daba igual que a los días volviera a salir Saúl de la cárcel, ya que su padre tenía mucho dinero, solo pensaba en ayudar a Bárbara.
A los minutos de enviarle el mensaje, ya me había respondido, ya estaban de camino.
**Narra Luis**
Me tiré encima de Saúl, molestó por su comentario, y no me di cuenta de que ahora estaba encerrado en su casa.
Me levanté del suelo y sentí como chorreaba sangre de mi nariz.
Luis: ¡Eres un imbécil!
Saúl: Tú más que has entrado dejando a Noelia afuera sola, sabiendo que no vas a volver a salir de aquí.
Luis: ¡Que exagerado! ¡Voy a salir de aquí ahora mismo!-Exclamé enfadado, y a la vez asustado.
Me dirigí hacia la puerta pero de la nada apareció Anahí.
Anahí: Nah...Tú te quedas.-Dijo acariciandome la mejilla.
Me agarró de la camisa y me junto hacia ella. Quedó su cara a pocos centímetros de la mía y, cuando iba a besarme, gire la cabeza.
Anahí: No te hagas el duro conmigo.
Luis: No me hago el duro, simplemente no me gusta estar contigo.-Dije muy serio.-Ahora enseñame donde esta Barbi.
Saúl: Está arriba.-Añadió apareciendo detrás de mí.
Luis: Pues voy a arriba.
Subí y busqué a Bárbara. Ella estaba en el cuarto de Saúl, acostada en la cama bocaarriba. También estaba amarrada de pies y manos y tenía una mordaza en la boca.
Rápidamente fui hacia ella y le quité la mordaza de la boca. Ella estaba muy contenta de verme y sus ojos brillaban como nunca antes. Después de quitarle la mordaza, la besé apasionadamente.
Me subí encima de ella y empecé a besarle el cuello.
Bárbara: Luis,-Dijo asustada.-estamos en la cama de Saúl...
Luis: Es verdad lo siento, me deje llevar.-Me levanté y le termine de quitar las cuerdas que la amarraban de pies y manos.
Bárbara: Gracias.-Dijo muy feliz.
Me abrazó y yo la abracé. Estuvimos así unos minutos, hasta que llego Saúl.
Saúl: Ya basta de abrazos.
Anahí: Eso, eso.
Saúl: Luis, separate de mi chica.
Luis: No es tu chica, porque es mi chica.
Anahí: ¡Ay mi amor! Yo soy tu chica.-Dijo resaltando la palabra "yo".
Luis: No, mi chica es Barbi.-Dije muy serio.
Saúl: Sí, sí.-Afirmó sarcásticamente.
Se acercó a nosotros y tomó a Bárbara por la fuerza. Ella intentaba soltarse, pero no lo conseguía. Entonces, le aparté el brazo a Saúl, y él respondió dandome un puñetazo que me tumbó al suelo.
Aprovechó y se llevó a Bárbara. Intente detenerle pero cerraron la puerta en mis narices.
Pasaron dos minutos, y se me ocurrió una idea. Cogí el teléfono y le envié un mensaje a mi padre, puesto que él era policía. Me daba igual que a los días volviera a salir Saúl de la cárcel, ya que su padre tenía mucho dinero, solo pensaba en ayudar a Bárbara.
A los minutos de enviarle el mensaje, ya me había respondido, ya estaban de camino.
CAPÍTULO 43.
CAPITULO 43.
El taxi nos dejo enfrente del piso, le pagamos y subimos. Abrimos la puerta y todo estaba completamente vacío. No había nadie.
Justo en ese momento me llega un mensaje. Salí el balcón y lo leí sin la presencia de Samuel. El mensaje era de Noelia y decía: "Tengo el coche de Samuel, te estoy esperando en el portal, vámonos. Samuel me ha hecho mucho daño y yo le voy a hacer lo mismo"
Sonrei al recibir el mensaje, ya me parecía extraño que Noelia si hubiera comportado tan bien con Samuel después de lo que le había hecho.
Salí del balcón y avise a Samuel de que me iba porque mi madre me había llamado y tenía que ir con ella urgentemente, cosa que era mentira.
Baje al portal, y allí estaba Noelia.
Luis: ¿Tú tienes carnet?-Pregunté asombrado al verla en frente de un volante.
Noelia: No, cambiame el sitio y conduce tú.-Contestó entre risas.
Me subí en el coche y conducimos hasta la casa de Saúl.
Noelia: ¡Espera!-Gritó.
Luis: ¿Qué pasa?-Pregunté intrigado.
Noelia: ¡Vamos a mi casa! ¡Quiero cambiarme de ropa!
Luis: No...no tenemos tiempo que perder, tu hermana esta en peligro con Saúl.
Noelia: Bueno, es verdad...
Luis me quitó la mirada de encima y siguió conduciendo hasta la casa de Saúl.
Noelia: ¡Odio esta ropa!-Gritó quejándose como si fuera una niña chica.
Rodee mis ojos y toqué la puerta. Pasaron unos minutos, y nos abre Anahí. Anahí: Querido Luis.-Dijo un tanto pícara.-¿Qué haces con esta tia?
Luis: No estoy para bromas, ¿dónde esta Barbi?
Noelia: Esta tía tiene nombre, ¿sabes?
La miré con mi mirada fulminante para que no dijera más cosas así. Ellos tienen a Bárbara y lo último que queremos es que le hagan algo.
Anahí: Ah si, Noelia.-Dijo pesadamente.
Noelia no respondió a las palabras de Anahí y yo seguí insistiendole a Anahí en que me dijera dónde estaba Bárbara.
Anahí: No sé dónde esta.-Dijo haciéndose la loca.
Saúl: ¡Pero mira a quien tenemos aquí!-Exclamó Saúl apareciendo por detrás de Anahí.
Rápidamente me puse por delante de Noelia para intentar protegerla.
Luis: ¿Dónde esta Bárbara?-Pregunté ya muy serio.
Saúl: Está arriba, en mi cuarto, en mi cama.
**Narra Noelia**
Pude ver como los ojos de Luis ardían de rabia, hasta que no aguanto más y se abalanzó encima de Saúl, cayendo dentro de la casa, y acto seguido, Anahí cerró la puerta dejándome detrás de esta. Corrí hacia la ventana para ver que estaba pasando dentro de la casa y lo único que pude ver fue a Saúl y a Luis peleando.
Anahí me vio y pasó la cortina por la ventana.
El taxi nos dejo enfrente del piso, le pagamos y subimos. Abrimos la puerta y todo estaba completamente vacío. No había nadie.
Justo en ese momento me llega un mensaje. Salí el balcón y lo leí sin la presencia de Samuel. El mensaje era de Noelia y decía: "Tengo el coche de Samuel, te estoy esperando en el portal, vámonos. Samuel me ha hecho mucho daño y yo le voy a hacer lo mismo"
Sonrei al recibir el mensaje, ya me parecía extraño que Noelia si hubiera comportado tan bien con Samuel después de lo que le había hecho.
Salí del balcón y avise a Samuel de que me iba porque mi madre me había llamado y tenía que ir con ella urgentemente, cosa que era mentira.
Baje al portal, y allí estaba Noelia.
Luis: ¿Tú tienes carnet?-Pregunté asombrado al verla en frente de un volante.
Noelia: No, cambiame el sitio y conduce tú.-Contestó entre risas.
Me subí en el coche y conducimos hasta la casa de Saúl.
Noelia: ¡Espera!-Gritó.
Luis: ¿Qué pasa?-Pregunté intrigado.
Noelia: ¡Vamos a mi casa! ¡Quiero cambiarme de ropa!
Luis: No...no tenemos tiempo que perder, tu hermana esta en peligro con Saúl.
Noelia: Bueno, es verdad...
Luis me quitó la mirada de encima y siguió conduciendo hasta la casa de Saúl.
Noelia: ¡Odio esta ropa!-Gritó quejándose como si fuera una niña chica.
Rodee mis ojos y toqué la puerta. Pasaron unos minutos, y nos abre Anahí. Anahí: Querido Luis.-Dijo un tanto pícara.-¿Qué haces con esta tia?
Luis: No estoy para bromas, ¿dónde esta Barbi?
Noelia: Esta tía tiene nombre, ¿sabes?
La miré con mi mirada fulminante para que no dijera más cosas así. Ellos tienen a Bárbara y lo último que queremos es que le hagan algo.
Anahí: Ah si, Noelia.-Dijo pesadamente.
Noelia no respondió a las palabras de Anahí y yo seguí insistiendole a Anahí en que me dijera dónde estaba Bárbara.
Anahí: No sé dónde esta.-Dijo haciéndose la loca.
Saúl: ¡Pero mira a quien tenemos aquí!-Exclamó Saúl apareciendo por detrás de Anahí.
Rápidamente me puse por delante de Noelia para intentar protegerla.
Luis: ¿Dónde esta Bárbara?-Pregunté ya muy serio.
Saúl: Está arriba, en mi cuarto, en mi cama.
**Narra Noelia**
Pude ver como los ojos de Luis ardían de rabia, hasta que no aguanto más y se abalanzó encima de Saúl, cayendo dentro de la casa, y acto seguido, Anahí cerró la puerta dejándome detrás de esta. Corrí hacia la ventana para ver que estaba pasando dentro de la casa y lo único que pude ver fue a Saúl y a Luis peleando.
Anahí me vio y pasó la cortina por la ventana.
CAPÍTULO 42.
CAPITULO 42.
Xxx: ¡Te llevo buscando todo el día!
Noelia: Anda.-Rodee mis ojos.-Vete con Barbi y dejame en paz.
Xxx: ¿Dejarte?-Preguntó levantando una ceja.-Si gracias a mí vas a conseguir salir del bosque.
Noelia: ¿Quién te ha dicho que necesito tu ayuda?-Pregunté desafiante.
Xxx: Tú y Luis estáis perdidos, lo sé porque os conozco. Así que venga, vámonos que tengo que contarte una cosa grave de tu hermana.-Contestó agarrandome del brazo.
Noelia: ¡Samuel! ¡Sueltame!-Grité.
En ese momento llega Luis.
Samuel: ¡Ay que ver! ¡Los dos hechos un asco con esa ropa!-Exclamó.-Por suerte tengo ropa en mi coche para los dos.
Luis: No nos hace falta.-Dijo Luis muy serio.
Yo miré a Luis con la intención de que nos fuéramos con Samuel, ya que, estábamos perdidos y él era el único que nos podía sacar de allí. Aunque le tuviera asco a Samuel por todo lo que me habia hecho sufrir.
Noelia: Mejor sí nos vamos contigo, y así me cuentas esa cosa tan grave de mi hermana.
Samuel: Te la cuento en el coche mejor.
Caminamos hacia el coche, pero este era distinto, no era el coche de Samuel.
Luis: ¿Y tú coche? ¿Y este coche?-Preguntó confuso.
Samuel: Mi coche lo tiene Saúl, y este coche es el de mi madre.
Noelia: ¿Y por qué lo tiene Saúl?
Samuel: Pues...porque...esto...-Contestó nervioso.-Os explico después, tomen esta ropa y cambiense.-Nos dio dos camisas y dos pantalones. Pero eran prendas suyas y como era de esperar a mi me quedaban enormes.
Ya cuando estuvimos cambiados de ropas y montados en el coche Samuel empezó a explicarnos lo que había pasado con Bárbara.
Luis: ¡¿La tiene Saúl?!-Preguntó enfadado tras la explicación de Samuel.
Samuel: Sí...-Afirmó cabeza abajo.
Noelia: ¡Vamos a por ella!
Samuel: Pero es que no sé dónde puede estar.
Noelia: En la casa de Saúl.-Murmuré.
Samuel: Puede ser, pero vamos a avisar a Jenifer y Aday, ¿no?
Luis: Venga, vamos.
Samuel condujo hasta salir del bosque, y allí, en la ciudad, fuimos hasta la casa de Jenifer. Aparcamos en frente de su casa y Samuel y Luis se bajaron.
Luis: ¿Tú no bajas?
Noelia: ¡Mira las pintas que llevo! ¡Yo no voy a bajar así!
Luis y Samuel se miraron y se echaron a reír. Los mire enfadada y ellos se dieron la vuelta en dirección a la puerta de la casa de Jenifer.
**Narra Luis**
Tocamos la puerta y nos abrió Jenifer. Nos sorprendimos al verla llorar.
Luis: ¿Por qué lloras? ¿Qué te ha pasado?
Jenifer: Aday y yo lo hemos dejado.-Contestó con un nudo en la garganta.
Samuel: ¿Y eso?-Preguntó asombrado.
Jenifer: En realidad no lo sé, me ha dejado él a mí sin motivo ni razón.-Dijo estallando a llorar.
No sabía qué hacer, y me limite a abrazarla y decirle al oído que todo iba a salir bien.
Samuel: Bueno, veníamos a decirte que Barbi...-Dijo cambiando de tema pero Jenifer lo interrumpió.
Jenifer: Lo sé, la tiene Saúl.
Luis: ¿Y sabes dónde?
Jenifer: Ni idea, pero conociéndole seguro que está en su casa.
Samuel: Vale, bueno gracias. ¡Anímate!
Los dos salimos de la casa de Jenifer y el coche de Samuel ya no estaba.
Samuel: ¡Otra vez no!-Dijo quejándose.
Luis: ¡Vamos rápido! Pidamos un taxi.
Paramos a un taxi que pasaba por el lugar y nos subimos en él. Queríamos ir al piso de Saúl, pero no contábamos con algo: no nos acordabamos de donde estaba su casa.
Samuel: ¿Y ahora qué hacemos?
Luis: Vayamos al piso de las chicas...
Xxx: ¡Te llevo buscando todo el día!
Noelia: Anda.-Rodee mis ojos.-Vete con Barbi y dejame en paz.
Xxx: ¿Dejarte?-Preguntó levantando una ceja.-Si gracias a mí vas a conseguir salir del bosque.
Noelia: ¿Quién te ha dicho que necesito tu ayuda?-Pregunté desafiante.
Xxx: Tú y Luis estáis perdidos, lo sé porque os conozco. Así que venga, vámonos que tengo que contarte una cosa grave de tu hermana.-Contestó agarrandome del brazo.
Noelia: ¡Samuel! ¡Sueltame!-Grité.
En ese momento llega Luis.
Samuel: ¡Ay que ver! ¡Los dos hechos un asco con esa ropa!-Exclamó.-Por suerte tengo ropa en mi coche para los dos.
Luis: No nos hace falta.-Dijo Luis muy serio.
Yo miré a Luis con la intención de que nos fuéramos con Samuel, ya que, estábamos perdidos y él era el único que nos podía sacar de allí. Aunque le tuviera asco a Samuel por todo lo que me habia hecho sufrir.
Noelia: Mejor sí nos vamos contigo, y así me cuentas esa cosa tan grave de mi hermana.
Samuel: Te la cuento en el coche mejor.
Caminamos hacia el coche, pero este era distinto, no era el coche de Samuel.
Luis: ¿Y tú coche? ¿Y este coche?-Preguntó confuso.
Samuel: Mi coche lo tiene Saúl, y este coche es el de mi madre.
Noelia: ¿Y por qué lo tiene Saúl?
Samuel: Pues...porque...esto...-Contestó nervioso.-Os explico después, tomen esta ropa y cambiense.-Nos dio dos camisas y dos pantalones. Pero eran prendas suyas y como era de esperar a mi me quedaban enormes.
Ya cuando estuvimos cambiados de ropas y montados en el coche Samuel empezó a explicarnos lo que había pasado con Bárbara.
Luis: ¡¿La tiene Saúl?!-Preguntó enfadado tras la explicación de Samuel.
Samuel: Sí...-Afirmó cabeza abajo.
Noelia: ¡Vamos a por ella!
Samuel: Pero es que no sé dónde puede estar.
Noelia: En la casa de Saúl.-Murmuré.
Samuel: Puede ser, pero vamos a avisar a Jenifer y Aday, ¿no?
Luis: Venga, vamos.
Samuel condujo hasta salir del bosque, y allí, en la ciudad, fuimos hasta la casa de Jenifer. Aparcamos en frente de su casa y Samuel y Luis se bajaron.
Luis: ¿Tú no bajas?
Noelia: ¡Mira las pintas que llevo! ¡Yo no voy a bajar así!
Luis y Samuel se miraron y se echaron a reír. Los mire enfadada y ellos se dieron la vuelta en dirección a la puerta de la casa de Jenifer.
**Narra Luis**
Tocamos la puerta y nos abrió Jenifer. Nos sorprendimos al verla llorar.
Luis: ¿Por qué lloras? ¿Qué te ha pasado?
Jenifer: Aday y yo lo hemos dejado.-Contestó con un nudo en la garganta.
Samuel: ¿Y eso?-Preguntó asombrado.
Jenifer: En realidad no lo sé, me ha dejado él a mí sin motivo ni razón.-Dijo estallando a llorar.
No sabía qué hacer, y me limite a abrazarla y decirle al oído que todo iba a salir bien.
Samuel: Bueno, veníamos a decirte que Barbi...-Dijo cambiando de tema pero Jenifer lo interrumpió.
Jenifer: Lo sé, la tiene Saúl.
Luis: ¿Y sabes dónde?
Jenifer: Ni idea, pero conociéndole seguro que está en su casa.
Samuel: Vale, bueno gracias. ¡Anímate!
Los dos salimos de la casa de Jenifer y el coche de Samuel ya no estaba.
Samuel: ¡Otra vez no!-Dijo quejándose.
Luis: ¡Vamos rápido! Pidamos un taxi.
Paramos a un taxi que pasaba por el lugar y nos subimos en él. Queríamos ir al piso de Saúl, pero no contábamos con algo: no nos acordabamos de donde estaba su casa.
Samuel: ¿Y ahora qué hacemos?
Luis: Vayamos al piso de las chicas...
CAPÍTULO 41.
CAPITULO 41.
Noelia: ¿Por qué?-Pregunté sorprendida.
Luis: ¿Por qué?-Repitió enfadado.-Pues tú lo deberías de saber, te viniste corriendo aquí llorando por que ellos estaban juntos creyendo que tú y yo teníamos algo. Además, fui a hablar con Samuel para decirle que te habías ido corriendo triste, y lo vi basándose con Barbi enfrente de mí.
Noelia: ¡¿Qué?!-Pregunté enfadada.
Luis: No sabías...lo del...beso...-Tartamudeo nervioso.
Noelia: ¡No!-Grité enfadada.-Pero bueno, ahora no me siento tan mal por haberte besado.-Repliqué cruzandome de brazos.
Luis: Bueno...ahora que lo dices yo, ahora, me siento mejor.-Dijo sonriendo.-¿Salimos ya del coche? Las abejas se han ido.
Bajamos del coche y empezamos a caminar por los alrededores en busca de alguna cabaña o algún lugar en el que comer, puesto que teníamos mucha hambre. En un momento, los dos nos caímos. Yo por tropezar con una piedra, y Luis por yo haberle arrastrado conmigo. Nos pusimos en pie y nuestra ropa estaba hecha un asco.
Luis tenía los pantalones todos agujereados, y los zapatos completamente llenos de tierra. Yo tenía la camisa recogida con un nudo debajo del pecho, también, llena de agujeros y las tiras de la camisa de Luis se me habían caído, luego, mis pantalones cortos, estaban demasiado manchados, y andaba descalza puesto que mis sandalias las deje en el coche porque eran incómodas para caminar.
Luis rápidamente arrancó trozos de su pantalón para ponerlos en el mismo lugar donde estaban sus tiras de su camisa. Pero su pantalón también era corto como el mío y no daba para apretarme la herida. Entonces arranqué yo también trozos de mi pantalón y de mi camisa para apretarme la herida y que dejara de sangrar. Los dos sonreímos sabiendo que mi herida estaba a salvo y continuamos el camino.
Tras caminar un buen trozo, encontramos una cabaña que parecía estar abandonada. Esta tenía dos ventanas, una enfrente y otra a un lado. Luis se asomó a la ventana que estaba enfrente y yo a la que estaba a un lado.
Limpie la ventana y pude ver que por dentro todo estaba completamente sucio.
De repente, alguien me abraza por detrás. Me sonroje pensando que era Luis pero mi cara cambió al ver que no era él.
Noelia: ¿Por qué?-Pregunté sorprendida.
Luis: ¿Por qué?-Repitió enfadado.-Pues tú lo deberías de saber, te viniste corriendo aquí llorando por que ellos estaban juntos creyendo que tú y yo teníamos algo. Además, fui a hablar con Samuel para decirle que te habías ido corriendo triste, y lo vi basándose con Barbi enfrente de mí.
Noelia: ¡¿Qué?!-Pregunté enfadada.
Luis: No sabías...lo del...beso...-Tartamudeo nervioso.
Noelia: ¡No!-Grité enfadada.-Pero bueno, ahora no me siento tan mal por haberte besado.-Repliqué cruzandome de brazos.
Luis: Bueno...ahora que lo dices yo, ahora, me siento mejor.-Dijo sonriendo.-¿Salimos ya del coche? Las abejas se han ido.
Bajamos del coche y empezamos a caminar por los alrededores en busca de alguna cabaña o algún lugar en el que comer, puesto que teníamos mucha hambre. En un momento, los dos nos caímos. Yo por tropezar con una piedra, y Luis por yo haberle arrastrado conmigo. Nos pusimos en pie y nuestra ropa estaba hecha un asco.
Luis tenía los pantalones todos agujereados, y los zapatos completamente llenos de tierra. Yo tenía la camisa recogida con un nudo debajo del pecho, también, llena de agujeros y las tiras de la camisa de Luis se me habían caído, luego, mis pantalones cortos, estaban demasiado manchados, y andaba descalza puesto que mis sandalias las deje en el coche porque eran incómodas para caminar.
Luis rápidamente arrancó trozos de su pantalón para ponerlos en el mismo lugar donde estaban sus tiras de su camisa. Pero su pantalón también era corto como el mío y no daba para apretarme la herida. Entonces arranqué yo también trozos de mi pantalón y de mi camisa para apretarme la herida y que dejara de sangrar. Los dos sonreímos sabiendo que mi herida estaba a salvo y continuamos el camino.
Tras caminar un buen trozo, encontramos una cabaña que parecía estar abandonada. Esta tenía dos ventanas, una enfrente y otra a un lado. Luis se asomó a la ventana que estaba enfrente y yo a la que estaba a un lado.
Limpie la ventana y pude ver que por dentro todo estaba completamente sucio.
De repente, alguien me abraza por detrás. Me sonroje pensando que era Luis pero mi cara cambió al ver que no era él.
CAPÍTULO 40.
CAPITULO 40.
**Narra Noelia**
Asustada por la idea de estar perdidos en el bosque me limité a sentarme en un tronco que estaba por ahí cerca con la cabeza hacia abajo. Él se dio cuenta de que estaba asustada y me propuso jugar a lanzar piedras a un árbol. Yo acepté jugar. Empezamos a tirar piedras, y yo siempre intentaba llegar más lejos que él, pero era imposible, él tenía mas fuerza que yo. En un momento, Luis lanzó la piedra demasiado lejos y cayó en un enjambre de abejas. Él no se dio cuenta pero yo sí. Empecé a caminar lentamente hacia atrás para empezar a correr, pero me tropecé y caí de boca.
Esto hizo que se me abriera la herida del estómago que Anahí y Saúl me hicieron, y que supuestamente, Samuel me había curado.
Luis: ¡Noelia! ¡Tu herida!
Noelia: ¡Lo sé, pero tu corre! Un enjambre de abejas viene hacia aquí.
Luis se dio la vuelta y vio venir a un montón de abejas. Rápidamente me cogió en peso y corrió hacia la parte trasera de dentro del coche.
Luis: ¿Estás bien?-Preguntó preocupado.
Noelia: No, mi herida me duele y mucho.-Contesté gritando del dolor.
Luis: Espera.-Dijo tranquilizandome.
Se quitó la camisa y arrancó unas tiras de esta para apretarme la herida y que no siguiera sangrando.
Me pidió que me levantara un poco la camisa, para poner las tiras por el estómago. Yo le hice caso y el apretó mi herida.
Noelia: Muchas gracias.-Contesté mirándole esos abdominales perfectamente definidos.
Luis: ¡No hay de que!-Exclamó con una sonrisa.-Ahora vamos a esperar que las abejas se vayan.
Luis: ¡No hay de que!-Exclamó con una sonrisa.-Ahora vamos a esperar que las abejas se vayan.-Dijo pasandose al sillón de delante.
Condujo unos cuantos kilómetros, hasta cansarse de tanto conducir. Se dio la vuelta y me miró.
Yo no pude evitar y le sonreí.
Nos quedamos mirando hasta que empezó a hablar.
Luis: ¡Tengo hambre!-Exclamó.
Noelia: Yo tengo unas galletas en mi bolso.
Luis: ¿Dónde está tu bolso?-Preguntó eufórico.
Noelia: Debajo del sillón del copiloto.-Contesté agachandome para recoger el bolso.
Luis: No, no te agaches. Ya lo cojo yo.-Dijo amablemente.
Se puso de rodillas en medio de los dos asientos delanteros. Puso en pie en la parte de atrás y cuando iba a pasar el otro pie, se resbaló y cayó encima de mí.
Se puso de rodillas en medio de los dos asientos delanteros. Puso en pie en la parte de atrás y cuando iba a pasar el otro pie, se resbaló y cayó encima de mí. No pude evitar sentir un pequeño cosquilleo en mi estómago. Mis mejillas empezaron a arder y las de Luis también, quien antes de caerse puso los brazos para no aplastarme.
Nos quedamos mirándonos el uno al otro, hasta que no aguantamos más las ganas y nos besamos.
Separamos los labios y le mire decepcionada. Por una parte yo no quería besarle, Luis es el novio de mi hermana, no el mío. Pero saber que mi hermana está con mi novio, juntos y haciendo dios sabe qué, me motivo a continuar el beso.
Luis: Yo...esto...no tenía porque haberte besado.-Dijo nervioso mientras se sentaba en el asiento de al lado.
Noelia: No, no si fui yo. Lo siento.-Repliqué nerviosa también.-Tú eres el novio de mi hermana, no el mío.-Mrumuré.
Luis: Dudo mucho que sea su novio.-Dijo decepcionado a la vez que rodeaba sus ojos.
**Narra Noelia**
Asustada por la idea de estar perdidos en el bosque me limité a sentarme en un tronco que estaba por ahí cerca con la cabeza hacia abajo. Él se dio cuenta de que estaba asustada y me propuso jugar a lanzar piedras a un árbol. Yo acepté jugar. Empezamos a tirar piedras, y yo siempre intentaba llegar más lejos que él, pero era imposible, él tenía mas fuerza que yo. En un momento, Luis lanzó la piedra demasiado lejos y cayó en un enjambre de abejas. Él no se dio cuenta pero yo sí. Empecé a caminar lentamente hacia atrás para empezar a correr, pero me tropecé y caí de boca.
Esto hizo que se me abriera la herida del estómago que Anahí y Saúl me hicieron, y que supuestamente, Samuel me había curado.
Luis: ¡Noelia! ¡Tu herida!
Noelia: ¡Lo sé, pero tu corre! Un enjambre de abejas viene hacia aquí.
Luis se dio la vuelta y vio venir a un montón de abejas. Rápidamente me cogió en peso y corrió hacia la parte trasera de dentro del coche.
Luis: ¿Estás bien?-Preguntó preocupado.
Noelia: No, mi herida me duele y mucho.-Contesté gritando del dolor.
Luis: Espera.-Dijo tranquilizandome.
Se quitó la camisa y arrancó unas tiras de esta para apretarme la herida y que no siguiera sangrando.
Me pidió que me levantara un poco la camisa, para poner las tiras por el estómago. Yo le hice caso y el apretó mi herida.
Noelia: Muchas gracias.-Contesté mirándole esos abdominales perfectamente definidos.
Luis: ¡No hay de que!-Exclamó con una sonrisa.-Ahora vamos a esperar que las abejas se vayan.
Luis: ¡No hay de que!-Exclamó con una sonrisa.-Ahora vamos a esperar que las abejas se vayan.-Dijo pasandose al sillón de delante.
Condujo unos cuantos kilómetros, hasta cansarse de tanto conducir. Se dio la vuelta y me miró.
Yo no pude evitar y le sonreí.
Nos quedamos mirando hasta que empezó a hablar.
Luis: ¡Tengo hambre!-Exclamó.
Noelia: Yo tengo unas galletas en mi bolso.
Luis: ¿Dónde está tu bolso?-Preguntó eufórico.
Noelia: Debajo del sillón del copiloto.-Contesté agachandome para recoger el bolso.
Luis: No, no te agaches. Ya lo cojo yo.-Dijo amablemente.
Se puso de rodillas en medio de los dos asientos delanteros. Puso en pie en la parte de atrás y cuando iba a pasar el otro pie, se resbaló y cayó encima de mí.
Se puso de rodillas en medio de los dos asientos delanteros. Puso en pie en la parte de atrás y cuando iba a pasar el otro pie, se resbaló y cayó encima de mí. No pude evitar sentir un pequeño cosquilleo en mi estómago. Mis mejillas empezaron a arder y las de Luis también, quien antes de caerse puso los brazos para no aplastarme.
Nos quedamos mirándonos el uno al otro, hasta que no aguantamos más las ganas y nos besamos.
Separamos los labios y le mire decepcionada. Por una parte yo no quería besarle, Luis es el novio de mi hermana, no el mío. Pero saber que mi hermana está con mi novio, juntos y haciendo dios sabe qué, me motivo a continuar el beso.
Luis: Yo...esto...no tenía porque haberte besado.-Dijo nervioso mientras se sentaba en el asiento de al lado.
Noelia: No, no si fui yo. Lo siento.-Repliqué nerviosa también.-Tú eres el novio de mi hermana, no el mío.-Mrumuré.
Luis: Dudo mucho que sea su novio.-Dijo decepcionado a la vez que rodeaba sus ojos.
CAPÍTULO 39.
CAPITULO 39.
Me tumbó al suelo y yo no tenía fuerzas para levantarme.
Observé como se llevaba a Bárbara en mi coche , y ella gritaba pidiendo ayuda.
**Narra Bárbara**
Saúl me encerró en el coche de Samuel obligándome a quedarme allí sin hacer nada. Pero yo no le hice caso. Grité pidiendo que me sacaran de ahí; pues, sabía que si Saúl me llevaba con él, me iba a hacer daño, pero nadie podía escucharme, los cristales estaban insonorizados.
Atemorizada por lo que Saúl iba a hacerme, vi como él le pegaba un puñetazo a Samuel en toda la cara. Samuel reaccionó dándole otro puñetazo a Saúl, y así, continuamente hasta que Samuel cayó al suelo derrotado. Saúl aprovechó y vino corriendo hacia el coche y arrancó, dejando a Samuel tirado en el piso.
Bárbara: Por favor, sueltame.-Insistí.
Saúl: No.-Negó muy serio.-Esto te pasa por irte de mi lado. Ahora sabrás lo que es sufrir.
Bárbara: Creeme que he sufrido, ya bastante.-Dije apunto de llorar.
Saúl: Pues sufrirás más.
Me levanté del sillón trasero en el que estaba sentada y me pasé al de adelante, al lado de Saúl. Se me ocurrió intentar detener el coche, solo para fastidiarlo y frené el coche con el freno de mano.
Saúl: ¡Estás loca!-Exclamó enfadado. Abrió la puerta del coche y salió. Dio la vuelta hasta llegar a mi puerta, y esta, también la abrió. Me cogió por el brazo y me sacó del coche dejándome en el suelo. Yo iba a salir corriendo, pero él me volvió a coger del brazo. Lo miré asustada y me empujó hacia los sillones traseros. Sacó unas cuerdas que tenía y me amarró de pies y manos. Insistí, hasta cansarme, de que me soltara, pero, como era de esperar, no me hizo caso. Su reacción fue amordazarme la boca para que no hablara.
Llegamos a su casa y aparcó el coche del garaje. Me cargó hasta llegar a su cuarto y me tiró en la cama.
Yo no podía hablar, puesto que tenía la cinta en la boca; y tampoco me podía mover, ya que seguía atada de pies y manos. No tenía como defenderme, estaba, yo, ahí en la cama de Saúl, con mucho miedo de lo que me podría hacer.
Se quedó al lado de la puerta mirandome de arriba a abajo.
Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. ¿Qué iba a hacerme? ¿Por que estaba sonriendo?
De repente, abre la puerta y se va.
Me sentí aliviada, por el momento no iba a hacerme nada. Pero seguía con la angustia, de que más tarde, él iba a regresar.
Intenté desatarme con la esquina del cabecero de la cama, pero era imposible, las cuerdas estaban muy apretadas.
Me quedé en la cama, sentada de rodillas, esperando a que algo pasara. Justo cuando suena mi móvil. Alguien se percata del ruido de mi teléfono e inmediatamente viene a donde estoy yo. Abren la puerta, y era Saúl. Buscó mi teléfono rápidamente por los bolsillos de mi pantalón y lo contestó poniendo el manos libres para que yo lo escuchara.
//LLAMADA TELEFÓNICA//
Jenifer: ¡Barbi! ¿Dónde estas? ¡Samuel te anda buscando! Y Luis y Noelia han desaparecido.
Saúl: Barbi está muy bien aquí conmigo.
Jenifer: Saúl, otra vez tú.-Dijo asustada.-Sueltala, ella no te ha hecho nada malo...-Murmuraba justo cuando Saúl colgó.
//FINAL DE LLAMADA TELEFÓNICA//
Lo miré con mucha rabia por haberle colgado a Jenifer, y el simplemente se limitó a sonreírme acariciandome la mejilla.
Me tumbó al suelo y yo no tenía fuerzas para levantarme.
Observé como se llevaba a Bárbara en mi coche , y ella gritaba pidiendo ayuda.
**Narra Bárbara**
Saúl me encerró en el coche de Samuel obligándome a quedarme allí sin hacer nada. Pero yo no le hice caso. Grité pidiendo que me sacaran de ahí; pues, sabía que si Saúl me llevaba con él, me iba a hacer daño, pero nadie podía escucharme, los cristales estaban insonorizados.
Atemorizada por lo que Saúl iba a hacerme, vi como él le pegaba un puñetazo a Samuel en toda la cara. Samuel reaccionó dándole otro puñetazo a Saúl, y así, continuamente hasta que Samuel cayó al suelo derrotado. Saúl aprovechó y vino corriendo hacia el coche y arrancó, dejando a Samuel tirado en el piso.
Bárbara: Por favor, sueltame.-Insistí.
Saúl: No.-Negó muy serio.-Esto te pasa por irte de mi lado. Ahora sabrás lo que es sufrir.
Bárbara: Creeme que he sufrido, ya bastante.-Dije apunto de llorar.
Saúl: Pues sufrirás más.
Me levanté del sillón trasero en el que estaba sentada y me pasé al de adelante, al lado de Saúl. Se me ocurrió intentar detener el coche, solo para fastidiarlo y frené el coche con el freno de mano.
Saúl: ¡Estás loca!-Exclamó enfadado. Abrió la puerta del coche y salió. Dio la vuelta hasta llegar a mi puerta, y esta, también la abrió. Me cogió por el brazo y me sacó del coche dejándome en el suelo. Yo iba a salir corriendo, pero él me volvió a coger del brazo. Lo miré asustada y me empujó hacia los sillones traseros. Sacó unas cuerdas que tenía y me amarró de pies y manos. Insistí, hasta cansarme, de que me soltara, pero, como era de esperar, no me hizo caso. Su reacción fue amordazarme la boca para que no hablara.
Llegamos a su casa y aparcó el coche del garaje. Me cargó hasta llegar a su cuarto y me tiró en la cama.
Yo no podía hablar, puesto que tenía la cinta en la boca; y tampoco me podía mover, ya que seguía atada de pies y manos. No tenía como defenderme, estaba, yo, ahí en la cama de Saúl, con mucho miedo de lo que me podría hacer.
Se quedó al lado de la puerta mirandome de arriba a abajo.
Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. ¿Qué iba a hacerme? ¿Por que estaba sonriendo?
De repente, abre la puerta y se va.
Me sentí aliviada, por el momento no iba a hacerme nada. Pero seguía con la angustia, de que más tarde, él iba a regresar.
Intenté desatarme con la esquina del cabecero de la cama, pero era imposible, las cuerdas estaban muy apretadas.
Me quedé en la cama, sentada de rodillas, esperando a que algo pasara. Justo cuando suena mi móvil. Alguien se percata del ruido de mi teléfono e inmediatamente viene a donde estoy yo. Abren la puerta, y era Saúl. Buscó mi teléfono rápidamente por los bolsillos de mi pantalón y lo contestó poniendo el manos libres para que yo lo escuchara.
//LLAMADA TELEFÓNICA//
Jenifer: ¡Barbi! ¿Dónde estas? ¡Samuel te anda buscando! Y Luis y Noelia han desaparecido.
Saúl: Barbi está muy bien aquí conmigo.
Jenifer: Saúl, otra vez tú.-Dijo asustada.-Sueltala, ella no te ha hecho nada malo...-Murmuraba justo cuando Saúl colgó.
//FINAL DE LLAMADA TELEFÓNICA//
Lo miré con mucha rabia por haberle colgado a Jenifer, y el simplemente se limitó a sonreírme acariciandome la mejilla.
CAPÍTULO 38.
CAPITULO 38.
Samuel: ¿Por qué quieren tanto a Barbara y a Luis?-Pregunté cambiando de tema.
Anahi: Pues porque Saúl está enamorado de Bárbara y yo de Luis.-Contestó acercándose cada vez más a mis labios e hizo una pausa.-Lo siento cariño, ya te tengo en el olvidada.-Añadió dándome un suave beso en los labios.
Samuel: Tampoco es que me importe mucho si me tienes o no en el olvido.-Contesté alejandome de sus labios y levantandome del sofá.
En ese momento sonó como abrian la puerta con las llaves. Esta se abrió y apareció Saúl.
Saúl: ¿Qué haces aquí?-Preguntó dirigiéndose a mí.
Samuel: Vengo a buscar a Barbi.
Saúl: ¿A Barbi? Aquí no está. Conmigo no está, ni tampoco estaba.
Samuel: No mientas, te conozco lo suficiente para saber de lo que eres capaz.
Saúl: Es en serio.-Insistió dejando las bolsas que tenía en las manos, en la encimera de la cocina.-¿Que haces ahí parado?-Preguntó mirándome de arriba abajo.-¡Vamos a buscarla!
Salimos de la casa y entramos al coche.
Por un momento se me olvidó todo lo que nos había hecho Saúl, al punto en el que estaba en un coche, conducido por él, en busca de Bárbara.
Samuel: ¿A dónde vamos?
Saúl: En realidad no lo sé.-Contestó muy preocupado.
Samuel: ¿Vamos a llamar a Luis?
Saúl: Sí.-Respondió nervioso.
Cogí el teléfono y marqué el numero de Luis, pero este seguía sin responder.
Samuel: No responde...
Saúl dio un volantazo lleno de rabia y llegamos a dar a un callejón sin salida. Nos bajamos y Saúl empezó a llorar en un rincón del callejón.
Samuel: ¿Por qué lloras?-Pregunté sorprendido.
Saúl: Por Bárbara. La amo, la amo a mas no poder. Por eso le obligue a que saliera conmigo, porque ella no me quiere y yo a ella sí. Y además, no sé otra manera de conseguir que este conmigo.
Samuel: Puedes llamarla, decirle lo guapa que está, que te gustan sus ojos y esas pequeñas cosas que hacen enamorar a una chica.
Saúl: No, eso es muy cursi. Además con lo que he hecho, dudo mucho que se enamore de mí.
Samuel: Nunca es tarde...-Mumuré casi paralizado al ver venir corriendo hacia nosotros una silueta femenina.
Esa chica, mientras más se acercaba, más conocida me era.
Cuando ya estuvo lo suficientemente cerca, Saúl corrió hacia ella abrazandola fuertemente.
Xxx: ¡Saúl! ¡Sueltame!
Samuel: ¡Sueltala!-Añadí.
Saúl no me hizo caso, cogió a Bárbara y la metió dentro del coche. Cerró las puertas y después se acercó a mí.
Saúl: Tengo a la chica de mis sueños, dentro de mi coche.-Decía Saúl a la vez que yo veía como Bárbara intentaba abrir la puerta del coche.-Y jamás, jamás, la dejaré marchar.
Fui hacia el coche intentando abrirlo. Pero Saúl me detuvo.
Saúl: No, no lo abras. Te llevaras la peor parte.
Samuel: Sueltala, llevame a mí si quieres. Pero sueltala.
Saúl: No, no. Yo la quiero a ella.
Samuel: ¡Que la sueltes!-Grité.
Saúl: A mí tú no me chilles, niñato.
Samuel: Te chillo si me da la gana, ahora hazme el favor y abrele la puerta.
Saúl me dio un puñetazo en toda la cara.
Samuel: ¿Por qué quieren tanto a Barbara y a Luis?-Pregunté cambiando de tema.
Anahi: Pues porque Saúl está enamorado de Bárbara y yo de Luis.-Contestó acercándose cada vez más a mis labios e hizo una pausa.-Lo siento cariño, ya te tengo en el olvidada.-Añadió dándome un suave beso en los labios.
Samuel: Tampoco es que me importe mucho si me tienes o no en el olvido.-Contesté alejandome de sus labios y levantandome del sofá.
En ese momento sonó como abrian la puerta con las llaves. Esta se abrió y apareció Saúl.
Saúl: ¿Qué haces aquí?-Preguntó dirigiéndose a mí.
Samuel: Vengo a buscar a Barbi.
Saúl: ¿A Barbi? Aquí no está. Conmigo no está, ni tampoco estaba.
Samuel: No mientas, te conozco lo suficiente para saber de lo que eres capaz.
Saúl: Es en serio.-Insistió dejando las bolsas que tenía en las manos, en la encimera de la cocina.-¿Que haces ahí parado?-Preguntó mirándome de arriba abajo.-¡Vamos a buscarla!
Salimos de la casa y entramos al coche.
Por un momento se me olvidó todo lo que nos había hecho Saúl, al punto en el que estaba en un coche, conducido por él, en busca de Bárbara.
Samuel: ¿A dónde vamos?
Saúl: En realidad no lo sé.-Contestó muy preocupado.
Samuel: ¿Vamos a llamar a Luis?
Saúl: Sí.-Respondió nervioso.
Cogí el teléfono y marqué el numero de Luis, pero este seguía sin responder.
Samuel: No responde...
Saúl dio un volantazo lleno de rabia y llegamos a dar a un callejón sin salida. Nos bajamos y Saúl empezó a llorar en un rincón del callejón.
Samuel: ¿Por qué lloras?-Pregunté sorprendido.
Saúl: Por Bárbara. La amo, la amo a mas no poder. Por eso le obligue a que saliera conmigo, porque ella no me quiere y yo a ella sí. Y además, no sé otra manera de conseguir que este conmigo.
Samuel: Puedes llamarla, decirle lo guapa que está, que te gustan sus ojos y esas pequeñas cosas que hacen enamorar a una chica.
Saúl: No, eso es muy cursi. Además con lo que he hecho, dudo mucho que se enamore de mí.
Samuel: Nunca es tarde...-Mumuré casi paralizado al ver venir corriendo hacia nosotros una silueta femenina.
Esa chica, mientras más se acercaba, más conocida me era.
Cuando ya estuvo lo suficientemente cerca, Saúl corrió hacia ella abrazandola fuertemente.
Xxx: ¡Saúl! ¡Sueltame!
Samuel: ¡Sueltala!-Añadí.
Saúl no me hizo caso, cogió a Bárbara y la metió dentro del coche. Cerró las puertas y después se acercó a mí.
Saúl: Tengo a la chica de mis sueños, dentro de mi coche.-Decía Saúl a la vez que yo veía como Bárbara intentaba abrir la puerta del coche.-Y jamás, jamás, la dejaré marchar.
Fui hacia el coche intentando abrirlo. Pero Saúl me detuvo.
Saúl: No, no lo abras. Te llevaras la peor parte.
Samuel: Sueltala, llevame a mí si quieres. Pero sueltala.
Saúl: No, no. Yo la quiero a ella.
Samuel: ¡Que la sueltes!-Grité.
Saúl: A mí tú no me chilles, niñato.
Samuel: Te chillo si me da la gana, ahora hazme el favor y abrele la puerta.
Saúl me dio un puñetazo en toda la cara.
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