lunes, 15 de julio de 2013

CAPÍTULO 18.

CAPÍTULO 18.
Salí del baño y todavía estaban Tamara y Aithor hablando, bueno más bien, discutiendo.
Me metí en medio de su conversación explicándole a mi amiga lo ocurrido, a lo que ella me entendió y pidió disculpas.
Tamara salió de la habitación.
Aithor: Entonces, ¿te vas?
Dafne: Sí, no quiero causarte molestias.
Aithor: No me molestas.-dijo solemne.-Puedo quedarte.
Dafne: ¿En serio?
Aithor: Sí.
Dafne: Muchas gracias.-agradecí.-¿Vamos a desayunar?
Aithor: Sí, sí.-afirmó.-Me visto y vamos.
Él se vistió y se arregló y salimos por la ventana.
Le pregunté que por qué teníamos que entrar y salir por la ventana, a lo que me respondió diciendo que era porque no quería que su madre se enterase de que estaba con una chica y mucho menos conmigo.
Dafne: ¿A tu madre le caigo mal?
Aithor: Sí. Porque eres una chica un poco travisa y no quiere que ni Tamara y yo nis juntemos contigo.
Rodeé mis ojos y me crucé de brazos.
Aithor: Pero no te enfades, no es a la única persona a la que no le agradas.
Ignoré su comentario y continúe el camino hacia el bar más cercano.
Entramos y nos sentamos en la barra. Pedimos un bocadillo para cada uno y un zumo de naranja.
Dafne: En verdad no estoy enfadada, solo sorprendida tras saber que no le agrado a la madre de mi mejor amiga.-di un sorbo a mi zumo.-Y no me pidas que cambié mi actitud y mi carácter para agradar a nadie, soy y seré así les guste o no.-añadí.
Aithor: Vale, vale. Tienes razón.-dijo dandome la razón.
Continuamos hablando y llegué a la conclusión de que Aithor era buen chico: me había dejado un lugar para dormir, ropa y desayuno. Pero un chico así no me gusta, un chico tan bueno como él no me atrae, o eso creo.
Terminamos de comer y nos trajeron la cuenta. Él pagó.
Aithor: Me debes un desayuno.-dijo divertido.
Dafne: Pero yo no tengo dinero.-repliqué haciendo pucheros.-Tendré que pagarte de otra manera.-añadí pícara.
Ese momento se me ocurrió la idea de divertirme con Aithor. Al fin y al cabo a él le gusto yo, y podré pasarla bien antes de que empiece la fiesta.
Aithor: No de esa manera en la que estas pensando.
Dafne: Vamos, si se que lo estás deseando.
Aithor: Puede ser, pero aquí no.
Dafne: ¡Vamos, Aithor!-exclamé cogiendole del brazo y sacandolo del bar.
Lo llevé hasta su casa, obviamente entramos por la ventana de su habitación, y empezamos a hacer lo que ustedes ya saben.

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