martes, 26 de marzo de 2013

CAPÍTULO 17.

CAPITULO 17.
No aguantaba más con ese dolor, sentía mucho calor y a la vez frío. Era una sensación muy rara y confusa. 
En ese momento entró la enfermera.
Bárbara: ¡Enfermera! Mi cabeza.-Dije con mucha dificultad.-Me duele mucho.
Enfermera: Tranquila, es normal. Acuéstese y en unos minutos se le pasara. Cualquier cosa, estamos en el pasillo de al lado.
Bárbara: Vale, muchas gracias.-Dije mientras ella se marchaba y cerraba la puerta. 
Yo me quedé pensando en Luis, y en lo que había hecho. Pasaron unos minutos y Jenifer se despertó, tan alegre como siempre. Y vino a sentarse a mi lado, preguntándome como estaba y preocupándose mucho por mí. 
En ese momento, entra Saúl. 
Saúl: ¿estás bien?-Preguntó sentándose en la cama.
Bárbara: ¿Qué haces aquí?-Pregunté asustada.
Saúl: Me he dado cuenta de que realmente te quiero y vine a decirte que me arrepiento por todo lo que hice.-Contestó bajando la mirada.
Barbi: No te creo. Esto ya me lo has dicho muchas veces.
Saúl: ¿Cómo puedo demostrártelo?-Preguntó con los ojos llorosos.
Entonces, entra de repente mi hermana. 
Noelia: ¡Barbi! ¿Qué tal...¡¿Tú que haces aquí?!-Dijo dirigiéndose a Saúl.
Saúl: He venido a disculparme, me arrepiento mucho de lo que he hecho.-Contestó acariciando mi mejilla. 
En ese momento entra Luis por la puerta.
Luis: ¡¿Tú qué haces aquí?! ¡Vete ya de aquí si no quieres tener problemas!-dijo cabreado. 
Saúl: ¿Qué problemas? ¿A caso piensas pegarme?-Dijo desafiante y poniéndose delante de Luis. 
Luis: Te pegaré si hace falta. 
Saúl: Demuéstrame de lo que eres capaz.-Dijo abriendo la puerta dando a entender que quería pelea, pero fuera de la habitación en la que estaba hospitalizada. 
Salieron del hospital, y yo salí detrás de ellos intentando alcanzarlos pero estaba muy débil cuando llegué a donde estaban me desmayé.
**Narra Noelia**
Todos: ¡Barbi! 
Noelia: ¡¿Sois tontos?! ¡Esto es por vuestra culpa!-Exclamó intentando separar a Luis y Saúl. 
Luis: Yo, yo...-tartamudeo.-No era mi intención. 
Saúl la cogió en brazos y la llevó dentro del hospital. 
Enfermera: ¡Traed una camilla rápido! Saúl la dejó en la camilla y la acompaño hasta la habitación, le pusieron oxígeno y le volvieron a poner millones de cables.
**Narra Barbi**
Desperté al día siguiente viendo a Jenifer en la cama de al lado y a Saúl dormido en un pequeño sillón que se encontraba al lado de mi cama. Al verle sonreí, me pareció muy tierno; pero a la vez, miles de preguntas me pasaban por la cabeza ¿de verdad Saúl habría cambiado? ¿Todavía me seguía gustando? ¿Debería darle otra oportunidad? No sabía que hacer. 
Saúl se depertó y yo me hice la dormida.
Saúl: ¡Ay barbi!, si supieras cuanto lo siento..., si supieras que todo lo que he hecho ha sido solamente para tenerte. No se me da muy bien expresar mis sentimientos, pero es que esta vez, contigo empieza a ser todo muy distinto.-Dijo mientras besaba mis labios suavemente.
Yo lo cogí de la espalda poniendolo encima mío y le respondí a aquel beso. Por primera vez sentía con él, ese hormigueo en mi estómago, sentí como si volara. Fue un beso tan apasionado que dejé todos mis rencores a un lado. Metí mis manos por dentro de su camisa y acariciaba su espalda y su torso tan perfecto y musculado.
Saúl: Te quiero.
No sabía que responderle a Saúl, ¿lo quería? No lo sé, no estoy nada segura.
Bárbara: Eh...yo también.
Saúl se acostó en la cama, a mi lado, abrazándome y dándome calor. Me sentía muy fuerte y muy bien acompañada teniéndole a mi lado. Al principio me pareció extraño que cambiara, creía que no sería capaz, pero aquel beso me aclaró todas las dudas y me lleno de amor y dulzura. Se veía en su mirada que me quería.
Jenifer: ¡¿Esto qué significa?!-Exclamó asombrada y recién levantada.

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