miércoles, 20 de marzo de 2013

CAPÍTULO 9.

CAPITULO 9.
Jenifer y Aday no estaban por ningún rincón de la casa. Miramos en todos los lugares excepto en el cuarto de Bárbara, supusimos que ahí es imposible que se hayan escondido.
Samuel: ¡Salgamos a buscarles! A lo mejor están en la plaza.
Noelia: Vale, pero avisemos a Barbi. Sin ella no salgo.
Samuel: ¿Todavía tienes miedo?
Noelia: Más o menos.
Samuel: Tranquila que yo estaré aquí.
Noelia: Muchas gracias, pero necesito a mi hermana.
Samuel: Está bien...-Rodeó sus ojos.
La puerta de la habitación estaba cerrada, Samuel y yo pegamos la oreja a ver si oíamos algo justo en el momento en el que Luis abre la puerta.
Luis: ¿Qué hacéis aquí?-Preguntó asombrado.
Noelia: Esto...queríamos decirles que Aday y Jenifer han desaparecido.
Luis: ¡¿Qué?!
Samuel: Lo que oyes, salgamos a buscarles.
Luis: Vale, ahora vamos.-Dijo y cerro la puerta.
**Narra Barbi**
Luis cerró la puerta tras hablar con Noelia y Samuel y se fue vistiendo puesto que estaba tapándose con una sábana.
Bárbara: ¿Qué paso?-Pregunté mientras me vestía yo también.
Luis: Aday y Jenifer han desaparecido y tenemos que salir a buscarles.
Bárbara: Pero yo no quiero salir...
Luis: Si es por lo de Saúl tranquila.-Dijo acercándose a mi.-Te protegeré.-Me besó la frente.
Noelia: ¡Venga! ¡Salgan ya!-Gritó desde el otro lado de la puerta.
Luis: Ya estamos.-Dijo abriendola.
Samuel: Menos mal, vamonos.
Bajamos al portal y salimos corriendo en dirección a la plaza. Pero ahí no estaban. Fuimos al centro de la ciudad y paramos en cada tienda intentando buscarlos. Pero nada, no aparecían. 
Después de casi dos horas de búsqueda sin resultado, decidimos parar en un merendero a descansar. 
Bárbara: ¿Y ahora?
Luis: Ni idea, ¿Samuel?
Samuel: Volvamos a casa, dejemos a las chicas y sigamos nosotros buscando. Se está haciendo de noche y no voy a correr el riesgo de que aparezca Saúl y le haga algo a alguna de las dos.
Me sorprendieron mucho las palabras de Samuel, fueron sinceras y pude notar como se sonrojaba mi hermana.
Regresamos al piso y allí nos dejaron los chicos dándonos unos besos y unos abrazos, los causantes de que mis mejillas ardieran.
Luis: No le abráis la puerta a nadie.
Bárbara: ¿Y si sois ustedes?-Pregunté haciendo pucheros.
Luis: En ese caso sí.-Me respondió y me abrazó.
Los chicos se fueron y nosotras nos quedamos cerrando la puerta de la entrada con flechillo.
Noelia: Ya está, cerrada. Ahora me voy a duchar, no quiero ir apestando.-Las dos reímos.
Noelia se fue a la ducha y yo me quedé arreglando la ropa de la maleta en el armario de mi habitación. Noté que alguien me estaba vigilando, así que levanté la mirada pero no vi a nadie por lo que continúe arreglando mis cosas. 
A los 15 minutos, Noelia salió de la ducha y yo entré. 
Justo cuando me iba a quitar la camisa alguien vino por detrás y me tapó la boca con algo que hizo que me quedará completamente dormida.

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