sábado, 16 de marzo de 2013

CAPÍTULO 5.

CAPÍTULO 5.
Al despertarme, vi que mi hermana no estaba en su cama. Bajé a buscarla a la sala y la ví en el sillón. Supuestamente estaba viendo la Tv así que fuí a la cocina a desayunar cuando me acordé de que anoche me habían mandado un mensaje. Subí las escaleras hasta llegar a mi habitación, cogí mi movil y leí el mensaje.
Xxx: "Que sueñes con los angelitos".

Bárbara: "¿Quién eres?".
Xxx: "Soy Luis, el de la plaza"
Bárbara: "Ah vale, pues muchas gracias, perdón por responderte ahora, ayer estaba muy cansada y no leí el mensaje."
Luis: "No pasa nada, ¿hoy vas a salir?"
Bárbara: "Creo que sí y ¿tu?"
Luis: "Si tú sales pues claro que salgo a verte"-Escribió y yo me sonrojé, no sabía que decirle así que no le conteste nada.
Noelia: ¡Barbi!
Bárbara: ¡¿Qué paso?!-Pregunté preocupada y bajando rápidamente al salón.
Noelia: Dime que hoy vas a salir, dime que sí por favor.
Bárbara: Sí, voy a salir con Luis.-Dije mientras me sonrojaba.
Noelia: Pues entonces yo salgo con Samuel.-Hizo una pausa.-Tenemos que decirle a mamá que vamos a salir a dar una vuelta con Jenifer.
Bárbara: Vale pero primero tendremos que llamar a Jenifer por si acaso le llama mamá.
Marcamos su número, la llamamos y pusimos el altavoz
Jenifer: ¿Si?
Noelia y Bárbara: ¿Hoy vas a salir?
Jenifer: Sí, con Aday y ¿ustedes?
Noelia: Sí, yo con Samuel y mi hermana con Luis, dile a tu madre que sales con nosotras y después nos encontramos con los chicos en la plaza.-Explicó mi hermana muy sonrojada,se notaba que le gustaba de verdad.
Jenifer: Vale, eso haré.
Colgamos ya que bajaban nuestros padres por las escaleras justo para decirles lo de esta tarde.
Bárbara: Mamá, ¿podemos salir está tarde?-Pregunté haciendo pucheros.
Mamá: No.
Noelia y Bárbara: ¿Por qué?-Preguntamos sorprendidas.
Mamá: Porque estáis todo el día en la calle y nunca estáis en casa.-Contestó muy seria.
En ese momento Noelia y yo supimos lo que teníamos que hacer. Nos miramos, sonreímos y afirmamos a todo lo que mamá nos estaba diciendo. Subimos a la habitación y cogimos unas cuerdas que teníamos escondidas en el armario.
Noelia: Amarrala al árbol.-Ordenó señalando al árbol que estaba enfrente de nuestra ventana.
Barbara: Amarrada.
Noelia: Perfecto, ahora agarrate de ella y empieza a deslizarte para bajar y salir de esta casa de una vez.
Bárbara: Vale, vale.-Dije mientras bajaba.-Ya estoy abajo, te toca.
Noelia: Ahí voy.-Dijo cayendo por la cuerda.-Ya verás el castigo que nos dan por esto.-Dijo ya cuando estaba a mi lado.
Bárbara: Y eso que solo hemos empezado.
Estábamos en el jardín de casa, para poder salir teníamos que pasar en frente de la ventana del salón, donde justamente estaban nuestros padres viendo la televisión.
Bárbara: ¿Cómo pasamos sin que nos vean?-Pregunté susurrando.
Noelia: Agachate y pasa por debajo.
Papa: No hace falta, ya os hemos visto. Entrad a casa.
Noelia: Mierda.
Entramos a casa y nos sentamos en el sillón y oímos las típicas broncas que nos echaban cada vez que hacíamos algo mal.
Noelia: Sí, sí mamá tienes razón, siempre hacemos las cosas mal, bla bla bla. ¿Podemos irnos? Esto nos aburre.
Papá: Respeta a tu madre.
Noelia: Que me respete y me deje vivir.
Papá: Sube a tu habitación, castigada.
Bárbara: ¿La vas a castigar por algo que ha dicho y que es cierto?
Papá: ¿Tú también te vas a poner a la defensiva?
Bárbara: Sí, ¿tienes algún problema?
Mamá: ¡No las aguanto más!-Gritó enfurecida.-Fuera de casa, fuera y no volváis jamás.
Papá: Cariño...no digas esas cosas.-Dijo intentandola abrazar.
Mamá: No me toques, no me toqueis. Ustedes dos jovencitas, largo de esta casa inmediatamente. Cuando hayais cambiado de actitud, podeis regresar, de resto: Fuera de mi casa.-Dijo marcando muy bien las cuatro últimas palabras.
Era increible, nuestra madre nos habia echado de casa. Subimos a nuestra habitación, cogimos nuestras maletas y empezamos a recoger nuestras cosas. No digimos ni una palabra.
En media hora ya estábamos listas y preparadas para irnos de casa.
Bajamos al salón y no había nadie.
Bárbara: Se habrán ido a dar una vuelta- supuse.
Salimos de casa y dejamos las llaves en una maceta, no queríamos tener nada de aquel lugar.
Cuando llegamos a la plaza ahí estaban todos, justo entonces corrió una lágrima por mi mejilla.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡Comenta, anda! ¿A qué esperas?