lunes, 8 de abril de 2013

CAPÍTULO 33.

CAPITULO 33.
Bárbara: Bueno...ya si te ha mentido para irse con Luis,-Hice una pausa.-pues supongo que tendrás razón.
Samuel: Siempre tengo razón.-Dijo con aire de superioridad.-¡Vamos a devolverles la jugada! 
Bárbara: ¿Cómo y a quién? Porque te cuento, a mi Luis no me ha hecho nada malo...-Murmuré.
Samuel: ¿Eso piensas tú? Luis se ha ido, sin avisarte, a por desayuno con Noelia, y ya es casi mediodía. Además Noelia me ha mentido. ¿Quieres más razones?
Bárbara: No, no.-Mumuré por la bajo.-Tienes toda la razón.
Samuel: ¿Qué te pasa?-Preguntó asombrado.
Bárbara: Nada, nada. Cuentame cómo vamos a devolverles la jugada.
Samuel: Pues intentemos ponerles celosos a ellos, es decir, que demos a entender que tú y yo, estamos saliendo.
Bárbara: Buena idea.-Volví a murmurar bajando la cabeza.
Samuel: ¿Segura? Si quieres no hacemos nada.
Bárbara: Ni hablar. Vamos a devolverselas. Estoy cansada de sufrir siempre yo, ahora que sufran los demás.
Samuel me miro sonriente y me propuso salir a comer algo, puesto que ya era casi la 1 y no habíamos ni desayunado. 
Paramos en el restaurante más cercano. Entramos y nos sentamos en una mesa para dos personas.
Camarero: Buenas tardes, ¿qué quieren para comer?
Samuel: Una chuleta de cerdo con papas fritas y todo eso. ¿Tú qué quieres Barbi? Tranquila que yo pago.
Bárbara: Mmm...nada más media chuleta.
Camarero: Vale, ¿y de beber?
Samuel y Bárbara: ¡Coca cola!
Camarero: Vale, en unos minutos les traigo todo.
El camarero se fue a la cocina, y volvió a salir a atender a la mesa de al lado. 
A estos de la otra mesa no los pude ver, puesto que estaba de espaldas, pero Samuel sí.
Samuel: Tenemos que irnos.
Bárbara: ¿Por qué?-Pregunté sorprendida.
Él no me dio explicaciones, me cogió del brazo y salimos corriendo de allí.
Corrimos hasta llegar a una plaza. Ahí nos sentamos en un banco a descansar, justo cuando pasaba un puesto de perritos calientes. Samuel sin pensarlo se levantó del banco en el que estabamos sentados y compró dos.
Bárbara: Muchas gracias, tenía mucha hambre.
Samuel: De nada.-Replicó con la boca llena.
Terminamos de comer y regresamos al hotel. Todavía no habían llegado Luis y Noelia, y esto hizo enfadar a Samuel.
Bárbara: Samuel...a lo mejor más tarde regresan.-Dije intentando tranquilizarlo.
Samuel: Vale.-Dijo muy serio.-Volvamos a mi piso, bueno a tu piso.
Bárbara: No, pueden venir Saúl y Anahí a por mí.
Samuel: Es verdad. Vayamos a mi casa.
Bárbara: ¿Seguro? ¿No le molestará a tu madre o a tu padre?
Samuel: No, tranquila. Despreocupate.
Dicho esto fui a mi habitación y recogí mis cosas. Esperé a Samuel dentrás de su puerta, mientras marcaba el número de Luis.
Samuel: ¿A quién llamas? ¿A Luis?-Preguntó recién abrió su puerta.
Bárbara: Sí.-Respondí colocandome el móvil en la oreja.
Él me cogió el móvil rápidamente y colgó la llamada.
Bárbara: ¡Qué manía con quitarme el móvil!
Samuel: Pero es por una buena causa. No llames a Luis, él está muy entretenido con Noelia.-Dijo esto último con tono de burla.
Yo asentí con la cabeza, pensando en que Samuel era muy inteligente.
Él me tomó del brazo y me llevó hasta su coche. Conducimos unos cuantos metros, cuando paramos debido a un atasco.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡Comenta, anda! ¿A qué esperas?