CAPITULO 41.
Noelia: ¿Por qué?-Pregunté sorprendida.
Luis: ¿Por qué?-Repitió enfadado.-Pues tú lo deberías de saber, te viniste corriendo aquí llorando por que ellos estaban juntos creyendo que tú y yo teníamos algo. Además, fui a hablar con Samuel para decirle que te habías ido corriendo triste, y lo vi basándose con Barbi enfrente de mí.
Noelia: ¡¿Qué?!-Pregunté enfadada.
Luis: No sabías...lo del...beso...-Tartamudeo nervioso.
Noelia: ¡No!-Grité enfadada.-Pero bueno, ahora no me siento tan mal por haberte besado.-Repliqué cruzandome de brazos.
Luis: Bueno...ahora que lo dices yo, ahora, me siento mejor.-Dijo sonriendo.-¿Salimos ya del coche? Las abejas se han ido.
Bajamos del coche y empezamos a caminar por los alrededores en busca de alguna cabaña o algún lugar en el que comer, puesto que teníamos mucha hambre. En un momento, los dos nos caímos. Yo por tropezar con una piedra, y Luis por yo haberle arrastrado conmigo. Nos pusimos en pie y nuestra ropa estaba hecha un asco.
Luis tenía los pantalones todos agujereados, y los zapatos completamente llenos de tierra. Yo tenía la camisa recogida con un nudo debajo del pecho, también, llena de agujeros y las tiras de la camisa de Luis se me habían caído, luego, mis pantalones cortos, estaban demasiado manchados, y andaba descalza puesto que mis sandalias las deje en el coche porque eran incómodas para caminar.
Luis rápidamente arrancó trozos de su pantalón para ponerlos en el mismo lugar donde estaban sus tiras de su camisa. Pero su pantalón también era corto como el mío y no daba para apretarme la herida. Entonces arranqué yo también trozos de mi pantalón y de mi camisa para apretarme la herida y que dejara de sangrar. Los dos sonreímos sabiendo que mi herida estaba a salvo y continuamos el camino.
Tras caminar un buen trozo, encontramos una cabaña que parecía estar abandonada. Esta tenía dos ventanas, una enfrente y otra a un lado. Luis se asomó a la ventana que estaba enfrente y yo a la que estaba a un lado.
Limpie la ventana y pude ver que por dentro todo estaba completamente sucio.
De repente, alguien me abraza por detrás. Me sonroje pensando que era Luis pero mi cara cambió al ver que no era él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡Comenta, anda! ¿A qué esperas?