CAPITULO 48.
Noelia y yo caminamos hacia nuestro piso. Allí estaba Luis y Samuel, sentados en el sofá.
Luis: ¡Hola!
Bárbara: ¡Hola, chicos!
Samuel: Hola.-Dijo con indiferencia.
Luis nos hizo señas y nos sentamos con ellos en el sofá. Empezamos a hablar.
Samuel: Barbi, una pregunta.
Bárbara: Dime.-Contesté ansiosa.
Samuel: Cuando te fuiste de mi casa aquel día por la mañana, y no te encontraba, ¿a dónde habías ido?
Bárbara: Fui a hablar con mi padre, te deje el recado con tu sirvienta Laura.
Samuel: Ella no me dio nada.-Hizo una pausa tras quedarse pensando.-¿Y, después, cómo viniste hacía donde estaba yo? ¿Cómo supiste que estaba en aquel callejón?
Bárbara: Eso es porque la casa de mi padre estaba por ahí cerca y, entonces, cuando volvía a tu casa me encontré con tu llamativo coche amarillo y supe que estabas ahí.
Samuel: Ah, ahora lo entiendo.
Yo me reí.
Luis estaba mirandome y Noelia evitando el contacto visual con Samuel y observándome, también, a mí.
Bárbara: ¡Luis!-Exclamé tras ocurrirseme una idea para dejar a Noelia y Samuel solos.-Ven a la habitación conmigo para que me ayudes a recoger y hacer la maleta para mañana.
Luis se levantó dispuesto y yo detrás. Llegamos a mi habitación y empezamos a recoger.
**Narra Noelia**
Luis y Bárbara se levantaron y se fueron a su habitacion con la excusa de preparar las maletas para mañana. Pero yo sabia que solamente era para dejarnos solos.
Me levanté del sillon y me dirigí a la cocina, cuando Samuel me cogió del brazo.
Noelia: -¡¿Qué haces, eres tonto o qué te pasa?!-exclamé gritando eufórica.
Samuel: ¡No! ¡Simplemente queria disculparme joder!-exclamó gritando.
Noelia: ¡Ni joder, ni mierdas! ¿Tanto te gusta Barbi? ¡Pues vete con ella estoy harta de ser simple el segundo plato! ¡Estoy harta de tus tonterías, imbécil! ¿Te piensas que sería capaz de liarme con tu mejor amigo? ¡Dejame en paz, conmigo ya la cagaste!-Grité enfadada.
Samuel: ¡Me cago en todo! Eso fue lo que me distes a enterder aquella mañana. Fuí un imbecil al creer que tú podrías ser capaz de eso, pero es que ya me pasó una vez con Anahí.
Noelia: ¿Pero no te das cuenta de que yo no soy como Anahi?
Samuel: Lo sé, me he dado cuenta.-Contestó cabiz bajo.-Te quiero de verdad y no quiero perderte por un malentendido.-Dijo cogiendome de la cintura y pegándome a el.
Noelia: Si realmente me quisieras no hubieras pensado eso de mi.-Repliqué mientras el me daba besos en el cuello.
Samuel: Lo sé. Sé que fuí un imbecil por todo lo que hice, pero te pido perdón.
Me cogió en peso y junto sus labios a los míos. No pude resistirme a sus labios carnosos y le respondí a aquel cálido y largo beso.
Noelia: -¿Qué te piensas que con un beso lo vas a solucionar todo?-pregunté sonrojada.
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