lunes, 15 de abril de 2013

CAPÍTULO 44.

CAPITULO 44.
**Narra Luis**
Me tiré encima de Saúl, molestó por su comentario, y no me di cuenta de que ahora estaba encerrado en su casa.
Me levanté del suelo y sentí como chorreaba sangre de mi nariz. 
Luis: ¡Eres un imbécil!
Saúl: Tú más que has entrado dejando a Noelia afuera sola, sabiendo que no vas a volver a salir de aquí.
Luis: ¡Que exagerado! ¡Voy a salir de aquí ahora mismo!-Exclamé enfadado, y a la vez asustado.
Me dirigí hacia la puerta pero de la nada apareció Anahí. 
Anahí: Nah...Tú te quedas.-Dijo acariciandome la mejilla.
Me agarró de la camisa y me junto hacia ella. Quedó su cara a pocos centímetros de la mía y, cuando iba a besarme, gire la cabeza. 
Anahí: No te hagas el duro conmigo.
Luis: No me hago el duro, simplemente no me gusta estar contigo.-Dije muy serio.-Ahora enseñame donde esta Barbi.
Saúl: Está arriba.-Añadió apareciendo detrás de mí.
Luis: Pues voy a arriba.
Subí y busqué a Bárbara. Ella estaba en el cuarto de Saúl, acostada en la cama bocaarriba. También estaba amarrada de pies y manos y tenía una mordaza en la boca. 
Rápidamente fui hacia ella y le quité la mordaza de la boca. Ella estaba muy contenta de verme y sus ojos brillaban como nunca antes. Después de quitarle la mordaza, la besé apasionadamente. 
Me subí encima de ella y empecé a besarle el cuello.
Bárbara: Luis,-Dijo asustada.-estamos en la cama de Saúl...
Luis: Es verdad lo siento, me deje llevar.-Me levanté y le termine de quitar las cuerdas que la amarraban de pies y manos.
Bárbara: Gracias.-Dijo muy feliz.
Me abrazó y yo la abracé. Estuvimos así unos minutos, hasta que llego Saúl.
Saúl: Ya basta de abrazos.
Anahí: Eso, eso.
Saúl: Luis, separate de mi chica.
Luis: No es tu chica, porque es mi chica.
Anahí: ¡Ay mi amor! Yo soy tu chica.-Dijo resaltando la palabra "yo".
Luis: No, mi chica es Barbi.-Dije muy serio.
Saúl: Sí, sí.-Afirmó sarcásticamente.
Se acercó a nosotros y tomó a Bárbara por la fuerza. Ella intentaba soltarse, pero no lo conseguía. Entonces, le aparté el brazo a Saúl, y él respondió dandome un puñetazo que me tumbó al suelo. 
Aprovechó y se llevó a Bárbara. Intente detenerle pero cerraron la puerta en mis narices. 
Pasaron dos minutos, y se me ocurrió una idea. Cogí el teléfono y le envié un mensaje a mi padre, puesto que él era policía. Me daba igual que a los días volviera a salir Saúl de la cárcel, ya que su padre tenía mucho dinero, solo pensaba en ayudar a Bárbara.
A los minutos de enviarle el mensaje, ya me había respondido, ya estaban de camino.

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