CAPITULO 34.
Samuel: Menos mal que me sé un atajo.
Movió el volante bruscamente y entramos por un camino de piedras.
En pocos minutos ya estábamos en su casa.
No había nadie en la sala y parecía que en el resto de habitaciones tampoco. Pude ver que era hijo de una familia con mucho dinero.
Xxx: Buenas tardes, señor Hernández.-Dijo una voz totalmente desconocida.
Samuel: Buenas tardes, Laura.-Dijo amablemente.-Te presento a mi amiga Bárbara.
Bárbara: Encantada.-Dije y le di dos besos.
Laura: Igualmente.
Samuel: Laura, preparale una habitación a mi amiga, por favor.
Laura: Le comunico que sus primos han llegado después de un largo viaje desde Francia y tienen ocupados todas las habitaciones de invitados.
Bárbara: Bueno, pues me voy a mi piso.
Samuel: No, tú te quedas. ¿Recuerdas lo que tenemos que hacer? Si te vas no lo podemos conseguir.
Bárbara: ¿Pero dónde me quedo entonces?
Samuel: En mi habitación.-Respondió muy firme-Por favor Laura, llame a los demás criados y mande a buscar las cosas de Bárbara en mi piso.
Laura: Vale, ahora mismo.
Laura se fue y nos dejo a Samuel y a mí solos en el salón.
Justo en ese momento, llama Jenifer.
//LLAMADA TELEFÓNICA//
Jenifer: ¡Barbi! Unos hombres han entrado al piso de Samuel y se están llevando tus cosas.
Bárbara: Lo sé.-Contesté.-¿Qué haces en el piso?
Jenifer: Quería ir a un lugar solo y privado con Aday.-Respondió rápidamente y colgó.
//FINAL LLAMADA TELEFÓNICA//
Colgué el teléfono y lo guarde en el pequeño bolso que tenía.
Samuel: Voy a pedir unas pizzas para cenar, ¿te apetece?
Bárbara: Sí, sí.-Contesté alegre, aunque odiaba la pizza.
Él se levantó del sofá en el que estabamos sentados y salió al jardín. En ese mismo momento, entraban unos criados con mis maletas.
Criado: Se las voy a llevar a la habitación de Samuel, ¿le parece?
Bárbara: Sí, sí. Muchas gracias.
El criado subió al piso de arriba con las maletas y yo me quedé en aquel sofá observando la enorme casa que poseía Samuel.
Samuel: Vamos a mi cuarto a colocar tus cosas.
Subimos y las palabras se me esfumaron de mi boca al ver la pequeña habitación que tenía. Me esperaba algo mucho más complejo, habiendo visto anteriormente el resto de la casa.
Samuel: Colocalas ahí.-Dijo señalando a un armario blanco.
Bárbara: Vale, vale. Pero escuchame...
Samuel: Te escucho.-Dijo y se sentó en la cama.
Bárbara: Yo no quiero dormir con el novio de mi hermana. Se me hace incomodó.
Samuel: Ella puede estar haciendo eso, e incluso más con Luis.
Sin pensarlo empecé a colocar mis cosas en el amario que me había dicho Samuel.
Samuel: Avísame cuando termines, yo voy a estar abajo que me voy a duchar.
Bárbara: Vale, vale. Yo voy a estar aquí. No me moveré.
Él dio una carcajada y se fue.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡Comenta, anda! ¿A qué esperas?