lunes, 15 de abril de 2013

CAPÍTULO 38.

CAPITULO 38.
Samuel: ¿Por qué quieren tanto a Barbara y a Luis?-Pregunté cambiando de tema.
Anahi: Pues porque Saúl está enamorado de Bárbara y yo de Luis.-Contestó acercándose cada vez más a mis labios e hizo una pausa.-Lo siento cariño, ya te tengo en el olvidada.-Añadió dándome un suave beso en los labios.
Samuel: Tampoco es que me importe mucho si me tienes o no en el olvido.-Contesté alejandome de sus labios y levantandome del sofá.
En ese momento sonó como abrian la puerta con las llaves. Esta se abrió y apareció Saúl.
Saúl: ¿Qué haces aquí?-Preguntó dirigiéndose a mí.
Samuel: Vengo a buscar a Barbi.
Saúl: ¿A Barbi? Aquí no está. Conmigo no está, ni tampoco estaba.
Samuel: No mientas, te conozco lo suficiente para saber de lo que eres capaz.
Saúl: Es en serio.-Insistió dejando las bolsas que tenía en las manos, en la encimera de la cocina.-¿Que haces ahí parado?-Preguntó mirándome de arriba abajo.-¡Vamos a buscarla!
Salimos de la casa y entramos al coche.
Por un momento se me olvidó todo lo que nos había hecho Saúl, al punto en el que estaba en un coche, conducido por él, en busca de Bárbara.
Samuel: ¿A dónde vamos?
Saúl: En realidad no lo sé.-Contestó muy preocupado.
Samuel: ¿Vamos a llamar a Luis?
Saúl: Sí.-Respondió nervioso.
Cogí el teléfono y marqué el numero de Luis, pero este seguía sin responder.
Samuel: No responde...
Saúl dio un volantazo lleno de rabia y llegamos a dar a un callejón sin salida. Nos bajamos y Saúl empezó a llorar en un rincón del callejón.
Samuel: ¿Por qué lloras?-Pregunté sorprendido.
Saúl: Por Bárbara. La amo, la amo a mas no poder. Por eso le obligue a que saliera conmigo, porque ella no me quiere y yo a ella sí. Y además, no sé otra manera de conseguir que este conmigo.
Samuel: Puedes llamarla, decirle lo guapa que está, que te gustan sus ojos y esas pequeñas cosas que hacen enamorar a una chica.
Saúl: No, eso es muy cursi. Además con lo que he hecho, dudo mucho que se enamore de mí. 
Samuel: Nunca es tarde...-Mumuré casi paralizado al ver venir corriendo hacia nosotros una silueta femenina.
Esa chica, mientras más se acercaba, más conocida me era. 
Cuando ya estuvo lo suficientemente cerca, Saúl corrió hacia ella abrazandola fuertemente.
Xxx: ¡Saúl! ¡Sueltame!
Samuel: ¡Sueltala!-Añadí.
Saúl no me hizo caso, cogió a Bárbara y la metió dentro del coche. Cerró las puertas y después se acercó a mí.
Saúl: Tengo a la chica de mis sueños, dentro de mi coche.-Decía Saúl a la vez que yo veía como Bárbara intentaba abrir la puerta del coche.-Y jamás, jamás, la dejaré marchar.
Fui hacia el coche intentando abrirlo. Pero Saúl me detuvo.
Saúl: No, no lo abras. Te llevaras la peor parte.
Samuel: Sueltala, llevame a mí si quieres. Pero sueltala.
Saúl: No, no. Yo la quiero a ella.
Samuel: ¡Que la sueltes!-Grité.
Saúl: A mí tú no me chilles, niñato.
Samuel: Te chillo si me da la gana, ahora hazme el favor y abrele la puerta.
Saúl me dio un puñetazo en toda la cara.

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