Dafne: Papá puedo explicarte...-murmuró.
Padre de Dafne: Aquí no hay nada que explicar, ¡bajen los tres ahora mismo al salón!-añadió enfadado.-¡YA!
Dafne: Pero pa..-intentó decir.
Padre de Danfe: ¡YA!-repitió.
Los tres obedecimos y bajamos al salón. Allí se encontraban mi madre y 2 seguritas.
Alba: ¡Mamá! ¿Qué haces aquí?-pregunté sorprendida.
Madre de Alba: Te vienes conmigo sí o sí.-respondió cogiendome del brazo.
Yo me solté.
Madre de Alba: No empecemos.
Alba: No me toques, no eres nadie para tocarme.
Siento que alguien me coge por la cintura. Me doy la vuelta, y era uno de los seguritas. Este me coge y me pone en su hombro. Luego, me lleva hasta el coche de mi madre y, como era de esperar, yo estaba pegando gritos exigiendo que me soltara.
Entramos en el coche, y allí me tranquilicé un poco.
-Narra Dafne.
Padre de Dafne: ¿Me vas a decir quién es este chico?
Dafne: Un amigo de Alba.
Padre de Dafne: Pues yo no me acuesto con amigos.-dijo sarcástico.
Dafne: Pues a mí me da igual lo que tú hagas o dejes de hacer.
Padre de Dafne: Respetame.
Dafne: Hazte respetar.
Padre de Dafne: Estas castigada hasta que empiecen las clases.
Dafne: Sí, claro.-burlé.-Como si yo fuera a cumplir el castigo.
Kevin: Bueno señores,-intervino.-yo me voy.
Padre de Dafne: ¿Usted dónde vive?
Kevin: En mi casa.
Mi padre le miró con una mirada de cansancio.
Kevin: Vivo unas manzanas más allá. Puedo ir en mi coche.
Padre de Dafne: Pues vayase. Y no lo quiero ver más con mi hija, y dudo mucho que la madre de Alba quiera que su hija este contigo.
Kevin ni si quiera le prestó atención, se dio media vuelta y salió por la puerta de entrada.
Padre de Dafne: Sube a tu cuarto, allí te quedarás.
Yo subí a mi habitación, sabía perfectamente que al día siguiente o ese mismo día, me iba a escapar.
Antes de entrar, a mi padre, que estaba siguiendo, le ordené que me buscara una criada para que me ordenara mi habitación, pero se negó. Me dijo que tenía que valerme por mí misma y hacer yo mis cosas. Pensé: "¿Pero este que se ha creído?, pero que le voy a hacer...bueno, ya veré mañana. Le tendré preparado una sorpresa no muy agradable."
Entré a la habitación y empecé a recogerla y ordenarla. En unos minutos terminé.
-Narra Alba.
En el coche de camino a mi casa, mi madre no paraba de hablar sobre mi comportamiento. Que si soy irresponsable, que si soy una guarra que se acuesta con todos, que si soy esto, que si aquello; me tenía cansada. Menos mal que en varios minutos, llegamos a casa. Allí me bajé del coche y subí a mi habitación.
Madre de Alba: Ahí te vas a quedar castigada hasta que empiecen las clases.
Alba: O sea, una semana.
Madre de Alba: Sí, y después ya veremos.
Le di un portazo a la puerta de mi habitación, y después, me tiré en la cama a dormir. Pero no podía, no conseguía conciliar el sueño. Así que llamé a mi querida amiga Dafne.
*Llamada telefónica.*
Dafne: Hola Alba, ¿te han castigado?
Alba: Sí, en mi habitación encerrada hasta que empiecen las clases. ¿Y a ti?
Dafne: Igual.-contestó.-Seguramente se pusieron de acuerdo.-añadió entre risas.
Alba: Parece ser que sí.-repliqué.-¿Y qué piensas hacer mañana?
Dafne: Le tengo una sorpresa a mi padre.
Alba: ¿Cuál? ¿Qué sorpresa?
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