jueves, 16 de mayo de 2013

CAPÍTULO 2.

-Narra Alba.
Madre de Alba: ¡A levantarse!-gritó mientras me quitaba las sábanas.
Yo: ¡Es sábado!
Madre de Alba: Lo sé, pero quiero que me hagas unos recados.
Yo: Repito, ¡es sábado! ¡Mi día de descanso, dejame dormir!
Madre de Alba: ¿Tú día de descanso? ¿Y cuándo es mi día de descanso?-preguntó sarcástica.
Me quedé pensando unos minutos mientras ella seguía hablando. Si salía a hacer los recados, podía aprovechar e ir a casa de mi mejor amiga, Alicia .
Alba: Vale, mamá. 
Mi madre creo que se sorprendió tras ver que aceptaba ir a hacer sus recados.
Madre de Alba: Necesito que vayas a la casa de tu tía Mónica, y le lleves este sobre con dinero; después, a casa de Federico, y llevale esta bolsa con naranjas; y creo que mas nada. Gracias.
Ella salió de la habitación y yo me vestí lo más rápido posible. Tenía que salir cuanto antes. Quería llegar ya a la casa de mi amiga para contarle lo que me había pasado ayer con Eduardo. Me puse unos vaqueros cortos, con una camisa de asillas de color roja y unas vans.
Bajé a la cocina y cogí unas galletas, un vaso de leche y me senté a desayunar. 
Saludé a mi padre, que siempre estaba sentado en el sofá viendo la televisión y después a mi perra, Mafi.
Terminé de desayunar, y cogí mi bolso para salir ya. En ese momento llega mi madre. 
Madre de Alba: Y por favor, no vayas a casa de Alicia.-decía mientras yo abría la puerta y salía.
Cerré la puerta de golpe enfrente de sus narices. Ella no es nadie para decirme con quién puedo quedar y con quién no. Es mi vida, no la suya. 
Caminé hacia la casa de Alicia, que quedaba a unas manzanas de la mía. Toqué la puerta y me abrió ella. 
Alicia: ¡Alba! 
Alba: ¡Alicia!
Alicia: ¡Pasa, pasa!
Entré a su casa y nos sentamos en el sofá.
Alicia: Me enteré de lo de Eduardo, lo siento.
Alba: ¿Sentirlo? No hace falta, la que lo siente soy yo por él. Mira que andar con ese adefesio en vez que conmigo. Él se lo pierde.
Alicia: Es verdad, él se lo pierde. Pero aún no entiendo que pudo ver en Lucía.
Alba: Ni yo, pero cambiemos de tema. Tengo unos 150€ en este sobre, ¿vamos a comprarnos algo de ropa?
Alicia: ¡Sí! ¡Y encima, hoy ponen la nueva temporada! ¡Nos daremos el gusto de comprarnos ropa!-exclamó entre risas.Las dos nos levantamos del sofá. Yo, antes de salir de la casa, coloqué la bolsa de las naranjas encima de la encimera de la cocina. Pedimos un taxi, y nos fuimos al centro comercial.

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