viernes, 24 de mayo de 2013

CAPÍTULO 7.

Alba: Podemos ir a casa de mi amigo Kevin. Vive solo y estará encantado de recibir en su casa a dos chicas como nosotras.-dije pícara.
Dafne: Vale.-contestó.-Pero mañana, vayamos a casa de mis padres, tengo que buscar algo de mucha importancia.
Alba: Vale, vale.-respondí.
La casa de Kevin quedaba bastante lejos, así que lo llamé para que nos viniera a buscar. 
Mientras esperábamos le pregunté que qué era esa cosa que tenía que buscar en su casa, cuando me lo dijo, sube porque era tan importante. 
Llegó Kevin en su coche, bajo la ventanilla y nos miro de arriba abajo quitandose sus gafas negras.
Alba: ¡Es de noche! ¿Qué haces con gafas?-pregunté entre risas.
Kevin: Solo quiero presumir.-contestó entre risas también.-¿No me presentas a tu amiga?
Dafne: No hace falta que nadie me presente, tengo boca.-contestó seria.-Me llamo Dafne.
Kevin: Ya veo que es de tu mismo carácter.-dijo refiriéndose a mí.-Yo soy Kevin.-respondió.-Anda, subid al coche que creo que esas bolsas con tanta ropa os deben de pesar.
Alba: Pues sí. Abre el maletero.
Kevin abrió el maletero y metimos todas las bolsas y, luego, nos subimos, las dos, en la parte de atrás del coche. 
Kevin: ¿Te has vuelto a ir a casa de tus padres? 
Alba: Sí y mi amiga también, por eso te he llamado para que...-respondí siendo interrumpida por él.
Kevin: Para que te deje quedar en mi casa, ¿no?
Alba: Para que nos dejes a las dos, por favor.
Kevin: Sí, no te preocupes. Mi casa estará siempre abierta para chicas como ustedes.-dijo mirándonos de reojo por el espejo retrovisor.-Pero que sepáis que me he mudado de casa y solo tengo una habitación. 
Dafne: ¿Eso qué quiere decir? ¿Tenemos que compartir habitación?
Kevin: Sí, y solo tengo una cama.
Dafne: Lo siento, pero me niego. Para el coche, yo me bajo aquí.
Alba: ¿Y a dónde te vas si no tienes nada de dinero? Como no sea que te vayas a casa de tus padres...
Dafne se quedó callada, ella sabía que yo tenía razón. 
Continuamos el treyecto de ida a la casa de Kevin. Llegamos y bajamos todas nuestras bolsas con su ayuda.
Dafne: No hace falta que nos ayude. Somos mujeres hechas y derechas, no necesitamos la ayuda de nadie.
Kevin: ¡Tienes el mismo carácter que Alba!-exclamó sorprendido.
Dafne: Puede ser.
Kevin: Bueno, yo entro a preparar la habitación.
Alba: ¿La tienes desordenada?
Kevin: Sí.-contestó pícaro.-He tenido unas noches movidas.
Dafne rodeó los ojos y yo me reí. 
Kevin entró a la casa y se fue a su habitación, nosotras colocamos las bolsas en el salón.
-Narra Dafne.
En mi vida había visto un salón semejante a este. Es pequeño, desordenado, sucio, mal decorado, y muchas más cosas. 
Se me abrieron los ojos como platos al verlo, pero Alba simplemente paso de largo colocando las bolsas. 
Terminamos de colocar dichas bolsas y fuimos a su habitación. Yo no quería ni imaginarme como iba a ser su dormitorio habiendo visto el salón. Pero me sorprendió, era una habitación limpia y ordenada.
Alba: Está limpia y ordenada porque la acaba de limpiar.-me susurró.
Rodeé mis ojos.
Kevin: Bueno, aquí estamos.-intervino.
Dafne: Sí, bueno yo voy a dormir al salón. La cama es bastante pequeña para tres.
Alba: No, es grande. No tienes porque dormir en el salón. Además solo será una noche, mañana será todo distinto.
Acepté y dormimos los tres en esa pequeña cama, aunque ellos seguían diciendo que esa cama era grande.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡Comenta, anda! ¿A qué esperas?