CAPÍTULO 3.
-Narra Dafne.
Llegamos al centro comercial y el chofer aparcó justo en la entrada de dicho lugar. Nosotras nos bajamos de él, y de repente, aparece otro coche que supimos que era de mis padres por la matrícula.
Tamara: ¿Tus padres saben que venías?
Dafne: No, nunca me preguntan nada de lo que hago. No les iba a decir, ahora, a donde iba.
Unos hombres se bajaron de dicho coche y vinieron hacia nosotras.
Xxx: Hola señoritas.-dijeron los dos hombres, que no resultaron ser dos hombres, si no dos chicos de nuestra edad.
Tamara: ¡Miguel! ¡Cristian!-exclamó aliviada al saber que eran ellos.
Dafne: Pensábamos que eran mis padres, por el coche.
Miguel: Ah, el coche.-suspiró.-Se lo hemos robado a tus padres.
Todos estallamos de risa.
Entramos al centro comercial y vimos un montón de gente. Estaba acostumbrada a ver esta imagen, pues cada nueva temporada, las tiendas estaban así de llenas.
Estas aun no habían abierto y nosotros poco a poco, mientras nos abríamos paso entre la multitud, nos íbamos acercando hasta la puerta de una de nuestras tiendas favoritas "Stradivarius".
Ya justo en la entrada, la gente nos estaba aplastando.
Al fin era las 9 de la mañana y abrieron la puerta. Todo el mundo empezó a gritar mientras nos empujaban hacia dentro sin ni siquiera nosotros darnos cuenta.
Dentro de la tienda, los chicos fueron a la parte de la ropa masculina, y nosotras a la parte femenina. Entre, prendas y prendas, no sabía que elegir: todo me gustaba. Justo en ese momento, veo un vestido palabra de honor de color turquesa. Solo quedaba un vestido, lo iba a coger cuando una chica de unos 16 años, lo coge también. Las dos tiramos de él, hasta darnos cuenta de que era inútil.
Xxx: ¡Anda, quedatela! ¡Hay prendas mejores!-exclamó esa chica.
Dafne: Pues tú te lo pierdes.-repliqué con aire de superioridad.
Tomé el vestido y lo puse en mi cesta. Seguí observando la tienda en busca de más ropa.
-Narra Alba.
Estaba en el centro comercial, cuando veo un vestido de palabra de honor color turquesa hermoso. Lo quería, pero una estúpida de unos 16 años me lo quitó. Seguí buscando más ropa acompañada de mi amiga Alicia, cuando en la zona masculina, nos encontramos a Eduardo.
Vino hasta donde estabamos nosotras.
Le dio dos besos en el cachete a Alicia y cuando intentó acercarse a mí lo esquivé. Me di la vuelta y caminé a una estantería de ropa un poco mas alejada de donde estaban ellos.
Eduardo: ¡Espera, Alba!
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