-Narra Dafne.
Dafne: ¿Ahora qué vas a hacer?-pregunté con indiferencia.
Alba: Me voy a mi casa.-contestó a la vez que se levantaba de la silla.-¿Y tú?
Dafne: ¿A casa? ¿No has oído a tu madre?
Alba: Sí, pero tendré que ir en algún momento u otro. Ella es la que me mantiene por ahora.
Dafne: Vente conmigo, vayamos a algún hotel o a otra ciudad.-contesté.-Tenemos que demostrarle a nuestros padres que somos más listas que ellos, y que no volveremos.
Alba: Al final, siempre volveremos. Creeme, me he escapado de casa muchas veces y siempre acabo volviendo.
Dafne: Esta vez será distinto porque ahora estás conmigo. Eres una chica como yo, atrevida, extrovertida...
Alba: ¿Por qué piensas eso de mí?
Dafne: Porque te he visto como actuas en frente de tu madre, en frente de los guardias. Ni mi mejor amiga es capaz de portarse así, no he conocido a nadie así, a parte de a mí misma.
Alba: Bueno, tienes razón. Yo pienso igual. Aunque en mi barrio sí hay chicos que se comportan de esa manera.
Estuvimos un rato hablando y conociéndonos hasta darnos cuenta de que estábamos en la mismo despacho con un guardia escuchando todo.
Tomé a Alba de un brazo y me la llevé fuera de allí. Salimos del centro comercial y caminamos unas manzanas hasta llegar a un restaurante.
Alba: ¿Para qué me has traído aquí?
Dafne: Son las 2 de la tarde, supongo que tendrás hambre.
Alba: Es verdad, pero no tengo dinero para pagar nada.
Dafne: Olvídate del dinero, yo invito.
Pedimos un buen almuerzo y yo lo pagué todo. Primera vez en mi vida que invitaba a alguien a comer y la trataba tan bien como estoy haciendo ahora. Algo estaba cambiando en mí, es como si esta chica y yo nos conociéramos de toda la vida.
Alba: Pues muchas gracias por invitarme a comer.-dijo amablemente.-Ahora ¿a dónde vamos?
Dafne: ¿A donde quieres ir?
Alba: No sé, tú eres la del dinero. Yo soy la pobre que sigue tus pasos.-dijo bromeando.
Dafne: ¡Vayamos a comprarnos ropa!
Ella aceptó, pero había un pequeño problema: nos habían restringido la entrada al centro comercial mas importante de la ciudad.
-Narra Alba.
Alba: Vayamos a otro centro comercial, hay varios en la ciudad, no solo ese.
Me hizo caso y fuimos a otro.
Nos pasamos toda la tarde comprando ropa y divirtiendonos en cada una de las tiendas. Nunca pensé que me llevaría tan bien con alguien que conocía de un día.
Se hizo de noche, eran como las 10 de la noche y tuvimos que irnos porque ya cerraban. Ahora estaba confusa, ¿a donde iríamos?
Dafne: Vámonos a un hotel.-dijo sacando su tarjeta de crédito.
Alba: ¿No crees que tus padres te habrán cancelado la tarjeta?
Dafne: Seguramente, vayamos a comprobar a un cajero.
Caminamos unos metros buscando un cajero. Cuando por fin encontramos uno, comprobamos la tarjeta y yo tenía razón, estaba cancelada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡Comenta, anda! ¿A qué esperas?