Al día siguiente me desperté antes que esos dos. Baje al salón y busqué, entre las bolsas, mi nuevo conjunto. Lo tomé y entré al baño a ducharme y a cambiarme.
Cuanto estuve lista y salí del baño, me encontré a Alba bajando las escaleras.
Alba: ¿Qué haces?
Dafne: Salir del baño.
Alba: No ya, ¿pero a dónde vas?
Dafne: A casa de mis padres a buscar aquello.
Alba: Pues espera que te acompaño.-replicó.-Voy a ducharme, me cambio de ropa y vamos.
Dafne: Vale, pero date prisa.
Ella caminó hacia las bolsas y sacó ropa, entró al baño y en 15 minutos estuvo lista. Mientras esperaba, me senté en el sofá a chatear con mi amiga Tamara de lo que me tenía que contar de Samuel, pero no le prestaba mucha atención.
Salimos de la casa, ya listas, cuando un brazo me detuvo.
Dafne: ¿Qué haces? ¡Dejame salir!-exclamé enfureciendome
Kevin: No vais a ir solas a ningún lado.-contestó poniéndose delante mio.
Bajé la mirada y solo tenía una toalla enrollada en la cintura y el torso aún húmedo. Tenía unos abdominales perfectamente definidos lo que hizo que estuviera unos minutos mirandole.
Dafne: No debes ir así por la casa. No estás solo, recuerdalo.
Kevin: Es mi casa y voy por ella como quiero.-contestó con aire de superioridad.-Siento que te atraiga tanto mi cuerpo, pero es solo de Alba.-añadió abrazándola para darme celos, cosa que no consiguió; él a mí no me atrae ni un poco.
Alba: ¡Quita!-exclamó bromeando empujando a Kevin mientras ellos dos se reían.
Yo no le encontraba gracia ninguna.
Dafne: Bueno vámonos.-intervine.-Y que sepas que no me atrae tu cuerpo-añadí giñándole el ojo y abriendo la puerta para salir.
Kevin: ¡No!-dijo cerrándola.-Esperen a que me cambie y yo las acompaño.
Esperamos a que Kevin se preparará.
Cuando estuvo listo, y bajaba por las escaleras yo me quedé asombrada. Iba con vaqueros por la rodilla; camisa de cuadros muy sexy, ya que se le marcaban sus perfectos abdominales, y más formal de lo que solía ser; y unas vans rojas. Se puso el pelo de punta y con el fleco de lado. Me quedé prácticamente embobada.
Kevin: Bueno ya podemos irnos.-dijo sonriendome
Dafne: Venga vámonos.-añadí saliendo por la puerta intentando disimular.
Salimos de la casa y nos condujo hasta la casa de mis padres. Allí aparcó en un terreno. Nos bajamos y caminamos hasta llegar al árbol situado debajo de mi ventana.
Dafne: Ahora...
Kevin: Ahora subimos al árbol y nos colamos por esa ventana.
Dafne: Estaba hablando yo.-dije un tanto mosqueada.
Kevin: Pues habla.
Dafne: No ya termina tú, hagamos lo que tú quieras.-dije fingiendo una sonrisa.
Alba: No se peleen.-intervino.
Kevin: Pues vale. Subamos por la ventana y recogemos eso que tanto quieres.
Escalamos por el árbol hasta llegar a una rama que daba justo a la ventana de mi habitación, para nuestra suerte, esta estaba abierta, y pudimos entrar sin dificultad. Una vez dentro, corrí hacia mi armario, donde tenía, en una cartera, unos ahorros y una tarjeta de crédito a mi nombre y que mis padres no sabían de su existencia. La cogí y me dirigía de nuevo a la ventana, pero, de repente, alguien abre la puerta, y la cartera se me cae al piso.
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